La congestión, los estornudos, la secreción nasal y la comezón son síntomas frecuentes de la rinitis alérgica. El lavado nasal con solución salina puede ser una herramienta útil para limpiar las fosas nasales, retirar parte del polvo, polen y otros irritantes, y disminuir algunos síntomas. Sin embargo, no elimina la causa de la alergia ni sustituye el tratamiento cuando este es necesario.

¿Cómo ayuda?

La solución salina puede:

  • Arrastrar partículas de polvo y polen.
  • Humedecer la mucosa nasal.
  • Disminuir la sensación de congestión.
  • Ayudar a eliminar secreciones.
  • Mejorar algunas molestias de la rinitis.

Para algunas personas, realizarlo de manera regular durante las temporadas de mayor exposición a alérgenos puede resultar especialmente útil.

La seguridad es fundamental

No debes utilizar agua directamente del grifo para preparar una solución nasal. El agua debe ser destilada, estéril o previamente hervida y enfriada para reducir el riesgo de infecciones.

También es importante mantener limpio y seco el dispositivo utilizado para realizar el lavado y no compartirlo con otras personas.

La solución puede prepararse siguiendo las indicaciones de un producto comercial o las recomendaciones de un profesional de la salud.

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No todas las alergias necesitan el mismo tratamiento

Si los síntomas son persistentes, interfieren con el sueño o las actividades diarias, o aparecen con dificultad para respirar, es importante consultar. El tratamiento puede incluir medicamentos como antihistamínicos o corticosteroides nasales, según la causa y las características de cada persona.

El lavado nasal puede complementar el manejo de las alergias, pero no sustituye identificar y controlar los desencadenantes. También ayuda reducir la exposición al polvo, mantener los espacios ventilados y seguir las recomendaciones médicas durante las temporadas en que los síntomas empeoran.

 

Fuente: American Academy of Allergy, Asthma & Immunology