Sentirte cansado después de un día de trabajo puede parecer normal, especialmente cuando tienes una rutina ocupada. Pero si la falta de energía continúa aunque duermas y descanses, puede existir una causa que necesite atención.
La anemia aparece cuando la sangre no tiene suficientes glóbulos rojos sanos o hemoglobina para transportar adecuadamente el oxígeno. Esto puede provocar cansancio y debilidad. A continuación te compartimos cómo afecta tu energía.
1. Cansancio que no desaparece
La fatiga es uno de los síntomas más comunes de la anemia. Puedes sentir que tienes menos energía incluso para actividades que normalmente realizas sin dificultad.
2. Menor rendimiento físico
Subir escaleras, caminar rápido o realizar ejercicio puede requerir más esfuerzo. La falta de oxígeno puede provocar que te canses con mayor facilidad.
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3. Falta de aire
En casos más importantes, puedes sentir dificultad para respirar durante actividades cotidianas o incluso con esfuerzos pequeños.
4. Mareos o dolor de cabeza
La anemia puede acompañarse de mareos, sensación de desmayo o dolores de cabeza.
5. Debilidad y sensación de frío
La debilidad, palidez y sensación de frío, especialmente en manos y pies, pueden aparecer en algunos tipos de anemia.
No atribuyas todo cansancio al estrés o al exceso de trabajo
La anemia tiene diferentes causas. La deficiencia de hierro es una de ellas, pero también puede relacionarse con deficiencias de vitamina B12, pérdida de sangre, enfermedades crónicas y otros problemas.
Evita tomar hierro por tu cuenta. Primero es necesario confirmar si existe anemia y determinar qué la está provocando.
Si el cansancio persiste, tienes mareos frecuentes, falta de aire o debilidad, consulta a un profesional de la salud.







