El dolor de rodilla puede impedir que lleves una vida plena y activa a medida que envejeces. Casi uno de cada cuatro adultos que superan los 40 años padece osteoartritis de rodilla, un problema común que se produce cuando el cartílago de las articulaciones se desgasta por el uso.
Muchas cosas se atribuyen al envejecimiento, pero el dolor de rodilla no siempre forma parte del envejecimiento normal. Además, no siempre está relacionado con una lesión grave. En ocasiones, se debe a cambios sutiles que se presentan cuando le exiges más a tu cuerpo de lo que está diseñado para soportar.
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Quizás empieces a tener dolor de rodilla después de comenzar un nuevo programa de entrenamiento intenso. Tras unos meses, podrías notar algo de dolor sin que necesariamente haya una lesión. En esos casos, probablemente se deba al sobreesfuerzo. Tu cuerpo puede adaptarse a lo que se espera de él, pero debes seguir un plan y gestionarlo con cuidado.
Supongamos que te animas a empezar a correr y deseas participar en una carrera de 10 km. Sería buena idea consultar con un fisioterapeuta y preguntarle cómo evitar el dolor en la parte anterior de la rodilla durante tu entrenamiento. Este puede enseñarte ejercicios y estiramientos para mantener tus rodillas sanas. Asimismo, puedes acudir a un preparador físico o a un entrenador personal que sepa cómo introducirte gradualmente en una nueva rutina de ejercicios sin riesgo de lesiones.
Fuente: Very Well Health







