Una comida abundante puede dejarte con la sensación de pesadez y hacerte pensar que simplemente comiste demasiado. Pero si después aparecen episodios de dolor intenso en la parte superior derecha del abdomen, especialmente después de comer, quizá hay algo más que conviene revisar. Los cálculos biliares pueden permanecer sin causar molestias durante mucho tiempo y, cuando generan síntomas, requerir atención médica.

El equilibrio de la bilis importa

La vesícula biliar almacena la bilis, un líquido que ayuda al organismo a digerir las grasas. Los cálculos se forman cuando algunas sustancias presentes en la bilis, como el colesterol o la bilirrubina, se concentran y forman depósitos sólidos.

No todos los factores que favorecen su aparición pueden modificarse. La edad, el sexo, los antecedentes familiares y algunas condiciones de salud influyen en el riesgo. Sin embargo, ciertos hábitos sí pueden ayudar a reducirlo.

Cuida tus hábitos diarios

Algunas medidas relacionadas con la alimentación y el peso pueden contribuir a disminuir el riesgo:

  • Mantén un peso saludable.
  • Evita perder peso de manera rápida.
  • Incluye fibra en tu alimentación mediante frutas, verduras, leguminosas y cereales integrales.
  • Limita el consumo habitual de alimentos con grandes cantidades de grasas saturadas.
  • Mantén actividad física regular.

Las dietas muy restrictivas y las pérdidas rápidas de peso pueden aumentar la posibilidad de desarrollar cálculos. Por eso, si necesitas bajar de peso, es preferible hacerlo de manera gradual y con una alimentación suficiente y equilibrada.

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Aprende a reconocer las molestias

Cuando los cálculos bloquean los conductos biliares pueden producir dolor intenso y repentino. El dolor suele aparecer en la parte superior derecha o central del abdomen y puede extenderse hacia la espalda o el hombro derecho. También pueden presentarse náuseas o vómitos.

Si el dolor es intenso, dura varias horas o aparece junto con fiebre, escalofríos o coloración amarillenta de la piel y los ojos, es importante buscar atención médica.

Prevenir no significa eliminar por completo la posibilidad de desarrollar cálculos, pero sí cuidar aquellos factores que están bajo tu control. Una alimentación equilibrada, actividad física y cambios graduales en el peso forman parte de ese cuidado.

 

Fuente: NIDDK