Sentir inestabilidad, debilidad o la sensación de que todo gira puede ser desconcertante. Los mareos pueden aparecer por distintas causas, desde hábitos cotidianos hasta problemas de salud que requieren atención, por lo que es importante no ignorarlos cuando son frecuentes.

Identificar qué los está provocando puede ayudarte a actuar a tiempo.

¿Por qué pueden aparecer los mareos?

El equilibrio del cuerpo depende de distintos sistemas trabajando al mismo tiempo. Cuando algo altera la presión, la hidratación o el funcionamiento del oído interno, pueden aparecer mareos o sensación de inestabilidad.

No siempre se deben a algo grave, pero sí merecen atención si son recurrentes.

1. Deshidratación

La falta de líquidos puede afectar la circulación y provocar mareos, especialmente en temporadas de calor o después de actividad física.

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2. Cambios bruscos de posición

Levantarte demasiado rápido puede provocar una disminución momentánea de la presión arterial. Esto puede generar sensación de debilidad o inestabilidad por algunos segundos.

3. Falta de alimentación

Pasar muchas horas sin comer puede alterar los niveles de glucosa y favorecer los mareos, especialmente si además hay cansancio o estrés.

4. Problemas del oído interno

El oído participa en el equilibrio. Algunas alteraciones en esta zona pueden provocar vértigo o sensación de movimiento.

5. Estrés o ansiedad

La tensión emocional también puede manifestarse físicamente y provocar mareos o sensación de falta de aire.

¿Cuándo deberías prestar atención?

Si los mareos son intensos, frecuentes o se acompañan de otros síntomas, es importante buscar atención médica para identificar la causa.

¿Qué puedes hacer?

Mantenerte hidratado, alimentarte adecuadamente y evitar cambios bruscos de posición puede ayudar en algunos casos. Sin embargo, si el problema persiste, no debe normalizarse.

Los mareos pueden tener distintas explicaciones, pero escuchar las señales de tu cuerpo es fundamental. Detectar qué los está provocando puede ayudarte a prevenir complicaciones y sentirte mejor en tu rutina diaria.

 

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos