Cuando se habla de hantavirus, una de las dudas más comunes es si los alimentos pueden convertirse en una fuente de contagio. Aunque la principal vía de transmisión está relacionada con roedores infectados, los alimentos contaminados sí pueden representar un riesgo indirecto si estuvieron expuestos a orina, saliva o heces de estos animales.

Por eso, la higiene y el almacenamiento adecuado son fundamentales.

¿Cómo ocurre la contaminación?

El hantavirus está asociado principalmente con ciertos roedores silvestres. Cuando estos animales tienen contacto con alimentos o superficies de cocina, pueden dejar secreciones contaminadas que aumentan el riesgo de exposición al virus.

Esto puede ocurrir en:

  • Bodegas o alacenas mal cerradas.
  • Espacios con presencia de roedores.
  • Lugares donde los alimentos permanecen descubiertos.

¿Comer alimentos contaminados puede transmitir el virus?

Aunque la vía más frecuente es inhalar partículas contaminadas, las autoridades sanitarias advierten que manipular o consumir alimentos contaminados podría representar un riesgo de exposición.

Por eso, es importante evitar cualquier alimento que haya tenido contacto con roedores o sus desechos.

Señales de alerta en casa

Existen indicios que pueden ayudarte a detectar contaminación por roedores:

  • Empaques mordidos o dañados.
  • Presencia de excremento o manchas sospechosas.
  • Olor inusual en alacenas o bodegas.

Ante cualquiera de estas señales, lo más seguro es desechar los alimentos expuestos.

¿Cómo prevenir la contaminación?

Tomar medidas preventivas puede ayudarte a reducir el riesgo dentro del hogar:

  • Guardar alimentos en recipientes cerrados.
  • Mantener limpias las áreas de cocina y almacenamiento.
  • Sellar accesos por donde puedan entrar roedores.
  • Evitar acumular basura o restos de comida.

Conoce más: ¿Cómo se transmite la cepa Andes del hantavirus?

¿Por qué es importante actuar a tiempo?

La presencia de roedores no solo afecta la higiene del hogar. También puede aumentar el riesgo de enfermedades asociadas a contaminación ambiental y alimentaria.

El hantavirus sigue siendo una enfermedad poco frecuente, pero la prevención es clave. Mantener los alimentos protegidos y actuar ante señales de contaminación puede ayudarte a reducir riesgos y mantener un entorno más seguro.

 

Fuente: Centers for Disease Control and Prevention (CDC)