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Es común que se produzca algo de hinchazón después de una inyección, la cual suele desaparecer en uno o dos días. Sin embargo, a veces la hinchazón puede ser más intensa o durar más tiempo.

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Algunas posibles causas son:

  1. Respuesta normal a una vacuna: Algunas vacunas intramusculares pueden ocasionar hinchazón y endurecimiento del tejido en el lugar de la inyección. Por lo general, esto dura uno o dos días y después desaparece; es una respuesta inmunitaria normal.
  2. Reacción de Arthus: Esta reacción intensa puede presentarse después de una dosis de refuerzo, sobre todo con las vacunas contra la difteria o el tétanos. Provoca hinchazón severa y endurecimiento de la piel. En algunos casos, puede ocasionar una úlcera cutánea. Asimismo, puede durar varios días y requerir tratamiento con corticosteroides o antihistamínicos.
  3. Absceso: En raras ocasiones, una infección puede provocar un bulto lleno de pus debajo de la piel. Esto provoca dolor intenso, hinchazón, fiebre y, a veces, inflamación de los ganglios linfáticos cercanos. Es más probable con las autoinyecciones o cuando se reutilizan las agujas. Esta infección requiere atención médica inmediata.
  4. Lipohipertrofia: Se trata de una acumulación de grasa firme o elástica que puede formarse al administrarse inyecciones repetidas en el mismo lugar, como con las inyecciones de insulina. También puede causar entumecimiento. La acumulación suele desaparecer con el tiempo si se deja de inyectar en ese sitio. Alternar los sitios de inyección ayuda a prevenir la afección.

RECUERDA: Acude con un profesional de la salud si presentas hinchazón severa, inusual, persistente o sin causa aparente. Si sospechas tener un absceso, busca atención médica a la brevedad.

 

Fuente: Very Well Health