Muchos hombres con cáncer de próstata que se someten a una prostatectomía radical (cirugía para extirpar la próstata) reciben radioterapia posteriormente para eliminar las células cancerosas residuales. De manera alterna, los hombres pueden optar por retrasar la radioterapia y ser monitoreados en busca de evidencia de actividad del citado cáncer, como por ejemplo un aumento en el nivel sanguíneo de antígeno prostático específico (PSA, por sus siglas en inglés). Solo si la prueba de PSA o una prueba de imágenes como una resonancia magnética encuentra cáncer, dichos hombres pueden considerar la radioterapia, así lo sugiere un estudio reciente publicado en la revista The Lancet.

Conoce más: Terapia hormonal y radiación, ¿ayudan con ciertos cánceres de próstata?

De acuerdo con el trabajo, no existe un beneficio claro de la radiación inmediata después del procedimiento sobre la monitorización con radioterapia según sea necesario. Debido a que algunos hombres nunca necesitarán radioterapia, si estos renuncian al tratamiento inmediato, podrían evitar posibles efectos secundarios como incontinencia y problemas intestinales.

Para realizar la investigación, los autores combinaron datos de tres ensayos aleatorizados, en los cuales participaron un total de más de 2,000 hombres que se habían sometido a una prostatectomía radical. Los hombres fueron asignados para recibir radiación inmediata o para ser monitoreados y recibir radioterapia solo si aparecían signos de cáncer. El análisis mostró que ambos enfoques tuvieron resultados similares, sin diferencias en la recurrencia del cáncer después de cinco años. Por ello, los investigadores subrayaron que dar seguimiento a los pacientes y administrarles radioterapia posterior solo si es necesaria ahora sería la estrategia preferida.

 

Vía: Harvard Medical School