Mientras preparas la comida, tu hijo se acerca para preguntarte algo y, por un momento, dejas de prestar atención a la estufa. Situaciones como esta son habituales en casa, por lo que conocer cómo prevenir quemaduras en la cocina es importante para proteger a toda la familia, especialmente a los niños pequeños.
¿Por qué ocurren estos accidentes?
Las quemaduras pueden producirse por contacto con superficies calientes, líquidos hirviendo, vapor o fuego. En los niños, el riesgo aumenta porque suelen explorar su entorno sin reconocer completamente los peligros.
Una taza de café caliente, una olla al alcance de sus manos o un recipiente recién salido del horno pueden ocasionar lesiones en pocos segundos.
¿Cómo reducir riesgos?
- Utiliza los quemadores traseros. Siempre que sea posible, cocina en la parte posterior de la estufa y gira los mangos de las ollas hacia adentro.
- Mantén alejados los líquidos calientes. Evita colocar tazas, recipientes o alimentos calientes cerca de los bordes de las mesas.
- Supervisa a los niños. Procura que permanezcan fuera del área de preparación mientras utilizas la estufa.
- Usa protección adecuada. Emplea agarraderas o guantes de cocina secos para manipular recipientes calientes.
- Revisa los electrodomésticos. Mantén cables y aparatos calientes fuera del alcance de los niños.
¿Qué hacer ante una quemadura?
Si ocurre una quemadura, enfría la zona con agua corriente fresca durante 20 minutos. No apliques hielo, mantequilla, pasta dental ni otros remedios caseros.
Evita romper las ampollas y cubre la lesión con un apósito limpio que no se adhiera a la piel.
Busca atención médica si la quemadura es extensa, profunda o afecta manos, rostro, genitales o articulaciones importantes. Las quemaduras en niños pequeños también requieren especial precaución.
Mantener hábitos seguros durante la preparación de alimentos puede ayudarte a reducir accidentes y disfrutar de la cocina con mayor tranquilidad.
Fuente: NHS







