Un niño corre por la casa mientras juega, se sube a una silla para alcanzar un objeto y, en cuestión de segundos, puede ocurrir una caída. Los accidentes domésticos son frecuentes durante la infancia porque los niños exploran su entorno sin identificar siempre los riesgos. Hacer algunos cambios en casa puede ayudar a reducirlos.

Revisa los riesgos a su altura

Para un niño pequeño, una mesa, una ventana o una escalera pueden representar un riesgo diferente al que ve un adulto. Por eso, recorrer cada espacio desde su perspectiva puede ayudar a detectar peligros que suelen pasar desapercibidos.

Cables sueltos, objetos pequeños, medicamentos, productos de limpieza y recipientes con líquidos calientes deben mantenerse fuera de su alcance.

Protege las zonas donde más juega

La prevención puede adaptarse a las distintas etapas de desarrollo. Algunas medidas son:

  • Coloca protectores en enchufes y evita dejar cables al alcance.
  • Mantén medicamentos y productos de limpieza en lugares cerrados y elevados.
  • Instala barreras de seguridad en las escaleras cuando sean necesarias.
  • No dejes a los niños solos sobre camas, cambiadores o superficies elevadas.
  • Mantén objetos pequeños fuera de su alcance para reducir el riesgo de asfixia.
  • Coloca los mangos de ollas y sartenes hacia la parte posterior de la estufa.

No se trata de convertir la casa en un espacio sin riesgos, sino de anticiparse a las situaciones que pueden provocar una lesión.

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La supervisión sigue siendo importante

Las medidas de seguridad reducen los riesgos, pero no sustituyen la supervisión de un adulto. Los niños pueden desarrollar nuevas habilidades rápidamente y comenzar a alcanzar lugares u objetos que antes estaban fuera de su alcance.

Por eso, las condiciones de seguridad deben revisarse conforme crecen. Una habitación que era segura hace algunos meses puede necesitar nuevos ajustes.

Actúa rápido ante un accidente

Si ocurre una caída, quemadura, intoxicación, cortadura o golpe, evita actuar basándote únicamente en remedios caseros. La gravedad de una lesión no siempre puede determinarse a simple vista.

Busca atención médica cuando la lesión sea importante, haya dificultad para respirar, pérdida del conocimiento, sangrado que no se detiene o cualquier síntoma que te genere preocupación.

 

Fuente: HealthyChildren.org