Estás preparando la comida familiar y, después de cortar pollo crudo, utilizas la misma tabla para picar jitomate y lechuga. Todo parece limpio a simple vista, pero algunas bacterias pueden pasar de un alimento a otro sin que lo notes. Evitar la contaminación cruzada al cocinar es fundamental para reducir el riesgo de enfermedades transmitidas por los alimentos.

¿Qué es la contaminación cruzada?

Ocurre cuando microorganismos presentes en un alimento, utensilio o superficie se transfieren a otros alimentos.

Esto puede suceder especialmente al manipular carnes, aves, pescados o huevos crudos y después tocar ingredientes que se consumirán sin cocción.

Aunque un alimento tenga buen aspecto y olor, no significa que esté libre de microorganismos perjudiciales.

¿Cómo prevenirla?

Adoptar estos hábitos puede ayudarte a mantener una cocina más segura:

  • Separa los alimentos crudos. Mantén carnes y aves alejadas de frutas, verduras y alimentos listos para consumir.
  • Utiliza tablas diferentes. Destina una para productos crudos de origen animal y otra para los demás ingredientes.
  • Lava tus manos. Hazlo con agua y jabón durante al menos 20 segundos después de manipular alimentos crudos.
  • Limpia los utensilios. Lava cuchillos, tablas y superficies con agua caliente y jabón después de utilizarlos.
  • Organiza el refrigerador. Guarda las carnes crudas en recipientes cerrados, preferentemente en los estantes inferiores, para evitar escurrimientos.

Conoce más: Mitos y verdades sobre los alimentos congelados

¿Qué otros errores debes evitar?

No laves el pollo crudo, ya que las salpicaduras pueden dispersar bacterias hacia el fregadero y otras superficies.

Tampoco coloques alimentos cocidos en platos que anteriormente contenían carne cruda sin lavarlos.

Antes de comenzar a cocinar, organiza tus ingredientes y utensilios. Estas medidas sencillas ayudan a proteger a tu familia y a preparar alimentos con mayor seguridad.

 

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)