La obesidad ha sido asociada con un mayor riesgo de desarrollar diversos problemas en la salud integral, como diabetes, cáncer y muerte precoz. Sin embargo, también se ha vinculado con diversas afecciones y trastornos de la piel.

Entre los padecimientos o problemas en la piel que pueden estar relacionados con el  sobrepeso se encuentran la psoriasis, el acné, las estrías, la hiperqueratosis plantar (engrosamiento de la piel de los pies, formación de callosidades y grietas), pequeños tumores benignos en las zonas donde la piel forma pliegues (conocidos como acrocordón ), intertrigo (una dermatosis en los pliegues de la piel causada por fricción o rozamiento repetido), la pseudoacantosis nigricans (oscurecimiento de la piel), el linfedema (inflamación por una anomalía de la circulación linfática) e infecciones bacterianas.

Un estudio estadounidense reciente encontró que la rosácea se debería añadir a la lista de enfermedades crónicas vinculadas a la obesidad.

La rosácea se caracteriza por enrojecimiento y sonrojo facial, bultos y espinillas, además de un engrosamiento de la piel e irritación ocular. Esta afección, por lo general, se desarrolla después de los 30 años de edad y suele presentarse mayormente en mujeres.

Sus síntomas tienden a aparecer y desaparecer a través del tiempo, variando según el paciente. Hasta ahora no tiene cura alguna, pero se puede tratar con medicamentos y tratamientos láser, entre otras terapias.

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Durante el estudio que tuvo una duración de 14 años, se encontró un aumento del 48% en las probabilidades de desarrollar rosácea, entre aquellas mujeres cuyo índice de masa corporal (IMC) era superior a 35 (se considera que una persona presenta obesidad cuando tiene un IMC mayor de 30), respecto a las mujeres con un peso adecuado a su edad y estatura.

“Particularmente, considerando el estado inflamatorio crónico de bajo grado asociado con la obesidad y también los cambios [en los vasos sanguíneos] que la obesidad provoca, no es sorprendente que la obesidad pudiera aumentar el riesgo de desarrollar rosácea”, apuntó Wen-Qing Li, autor del estudio y profesor asistente de dermatología y epidemiología en la Universidad de Brown en Providence, Rhode Island, Estados Unidos.

De acuerdo con el estudio, cuyos resultados fueron publicados en la revista especializada Journal of the American Academy of Dermatology, el riesgo de rosácea no sólo fue más alto entre las mujeres que tenían un IMC superior a 35, sino que hubo una tendencia de un riesgo más alto entre aquellas que aumentaron de peso tras los 18 años de edad.

En promedio, las probabilidades de desarrollar rosácea aumentaron en un 4% por cada 4.5 kilos de aumento en el peso, detallaron los investigadores.

 

Vía: Health Day News