Por falta de tiempo, exceso de trabajo o simplemente porque no hay apetito, muchas personas se saltan una o varias comidas durante el día. Aunque hacerlo de forma ocasional no suele representar un problema, cuando se convierte en un hábito puede influir en distintos aspectos de la salud, incluida la digestión.

El aparato digestivo funciona mejor cuando existe cierta regularidad en los horarios de alimentación. Los cambios constantes pueden alterar algunos de sus procesos y favorecer molestias que afectan el bienestar diario.

El cuerpo se adapta a ciertos horarios

Cuando comes de forma regular, el organismo anticipa la llegada de los alimentos y pone en marcha mecanismos relacionados con la digestión. Al pasar muchas horas sin comer, algunas personas experimentan malestar estomacal, sensación de vacío o irritación.

También es más probable llegar a la siguiente comida con demasiada hambre, lo que puede favorecer porciones más grandes o elecciones menos equilibradas.

Conoce más: Digestión irregular: 5 señales que no debes ignorar

Las molestias no siempre son iguales

Saltarse comidas puede relacionarse con síntomas como:

  • Sensación de pesadez después de comer.
  • Inflamación abdominal.
  • Acidez o reflujo.
  • Hambre intensa en determinados momentos del día.
  • Cambios en los hábitos intestinales.

Cada persona responde de manera diferente, pero la regularidad suele favorecer un mejor funcionamiento digestivo.

La organización puede ayudar

Planificar horarios de comida, llevar refrigerios saludables o reservar algunos minutos para comer con calma puede facilitar una alimentación más constante, incluso durante los días ocupados.

Pequeños ajustes en la rutina pueden contribuir a una mejor digestión y ayudar a que el cuerpo reciba la energía y los nutrientes que necesita a lo largo del día.

 

Fuente: National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases