Las proteínas son nutrientes esenciales para el funcionamiento del organismo. Participan en la formación y reparación de tejidos, contribuyen al mantenimiento de los músculos y forman parte de numerosas sustancias que el cuerpo necesita para realizar sus funciones diarias.

A pesar de su importancia, algunas personas consumen menos proteína de la que necesitan o concentran su alimentación en alimentos que aportan principalmente carbohidratos y grasas.

Las proteínas cumplen varias funciones

Además de participar en el crecimiento y la reparación de tejidos, las proteínas ayudan a conservar la masa muscular y contribuyen a distintos procesos relacionados con el sistema inmunitario.

Por ello, incluir fuentes de proteína de manera regular es importante en todas las etapas de la vida, desde la infancia hasta la vejez.

Algunas pistas pueden estar en tu plato

No siempre existen síntomas evidentes que indiquen una baja ingesta de proteína. En muchos casos, la mejor forma de detectarlo es observar la composición de las comidas habituales.

Pregúntate si en tus comidas principales suelen estar presentes alimentos como:

  • Huevo.
  • Pescado.
  • Pollo o carne magra.
  • Frijoles, lentejas o garbanzos.
  • Leche, yogur o queso.

Una alimentación equilibrada suele distribuir las fuentes de proteína a lo largo del día y no concentrarlas en una sola comida.

Conoce más: El papel de la proteína en la salud después de los 30 años

La variedad aporta beneficios adicionales

Las proteínas pueden obtenerse tanto de alimentos de origen animal como vegetal. Combinar diferentes fuentes ayuda a incorporar otros nutrientes importantes para la salud.

Revisar lo que comes habitualmente puede ayudarte a identificar oportunidades para mejorar el equilibrio de tus comidas y favorecer una alimentación más completa.

 

Fuente: MedlinePlus