Las comidas ya no siempre ocurren frente a la mesa. Revisar mensajes, trabajar o ver la televisión al comer forma parte de la rutina de muchas personas. Desafortunadamente, estas distracciones modifican la forma en que se percibe el hambre, la saciedad y la relación con los alimentos. Aunque parezca inofensivo, este hábito cambia la experiencia al comer.

¿Qué pasa cuando comes sin prestar atención?

La alimentación no depende solo de lo que comes. También influye cómo lo haces, el tiempo que dedicas y el nivel de atención que pones durante la comida.

Cuando hay distracciones, el cerebro recibe menos información sobre el proceso de alimentación.

¿Cómo puede afectar este hábito?

Comer distraído puede relacionarse con distintas situaciones:

  • Terminar la comida sin recordar cuánto comiste.
  • Comer más rápido.
  • Dificultad para identificar saciedad.
  • Mayor tendencia a seguir comiendo después.

Estos patrones pueden repetirse sin que la persona lo note.

Conoce más: Hábitos que podrían provocarte reflujo después de comer

¿Por qué ocurre tan seguido?

Las rutinas aceleradas favorecen este comportamiento. Muchas personas aprovechan el tiempo de comida para hacer otras actividades y terminan dejando la alimentación en segundo plano.

Con el tiempo, esto puede volverse automático.

¿Qué puede ayudarte?

  • Comer sin pantallas cuando sea posible.
  • Dedicar tiempo específico a las comidas.
  • Masticar con calma.
  • Prestar atención al hambre y saciedad.

Comer distraído no siempre genera problemas inmediatos, pero sí puede modificar hábitos con el tiempo. Recuperar momentos de atención durante las comidas puede ayudarte a relacionarte mejor con la alimentación.

 

Fuente: Harvard T.H. Chan School of Public Health