Aunque la luz solar sigue siendo la principal fuente de vitamina D para los seres humanos, ciertos alimentos cocinados también pueden contribuir a la ingesta diaria.
Los champiñones se encuentran entre los pocos alimentos de origen vegetal que aportan vitamina D de forma natural. Al exponerse a la luz ultravioleta (UV), los champiñones convierten el ergosterol en vitamina D, una forma de vitamina D similar a la que está presente en productos de origen animal.
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Cocer champiñones a fuego lento para preparar un caldo puede aportar una cantidad significativa de vitamina D. Sin embargo, el contenido real depende de factores como el tipo de champiñón, el método de preparación y el tiempo de cocción. Cabe destacar que un estudio del 2025 reveló que la cocción prolongada puede disminuir el contenido de vitamina D en el caldo de champiñones.
Al preparar caldo de champiñones en casa, asegúrate de revisar las etiquetas del producto para confirmar que los champiñones hayan sido tratados con luz UV, ya que solo los champiñones expuestos a este tratamiento ofrecen cantidades significativas de vitamina D.
Fuente: Very Well Health







