Terminas de comer y notas que tu abdomen se siente pesado. En ocasiones también tienes dificultades para evacuar, aunque procuras mantener tus horarios de comida. Si estas molestias aparecen con frecuencia, revisar tu alimentación puede ser un buen comienzo. Incorporar alimentos ricos en fibra favorece el funcionamiento intestinal y puede ayudarte a mejorar tu digestión.

¿Por qué es importante la fibra?

La fibra es un componente de los alimentos vegetales que el organismo no digiere completamente.

Existen dos tipos principales. La fibra soluble absorbe agua y forma una sustancia gelatinosa, mientras que la insoluble contribuye a aumentar el volumen de las heces y facilita su desplazamiento por el intestino.

Ambas forman parte de una alimentación equilibrada.

¿Qué alimentos puedes incluir?

Estas opciones aportan fibra y otros nutrientes:

  • Avena. Contiene fibra soluble y puede incorporarse fácilmente al desayuno.
  • Frijoles y lentejas. Aportan fibra, proteínas vegetales y minerales.
  • Manzanas y peras. Consumirlas con cáscara, cuando sea posible, permite aprovechar más fibra.
  • Verduras. Brócoli, zanahoria y otras variedades contribuyen al consumo diario.
  • Cereales integrales. El arroz integral y el pan de grano entero son alternativas a los refinados.

Procura variar estos alimentos para obtener diferentes tipos de fibra.

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¿Cómo aumentar su consumo?

Incorpora la fibra gradualmente para evitar gases, distensión abdominal y otras molestias digestivas.

También es importante beber suficientes líquidos, ya que el agua ayuda a que la fibra cumpla adecuadamente su función.

Si tienes problemas digestivos persistentes, dolor abdominal o cambios importantes en tus evacuaciones, consulta con un profesional de la salud.

Una alimentación variada, acompañada de hidratación y actividad física regular, puede contribuir a mantener un tránsito intestinal saludable.

 

Fuente: Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos