Tomar una siesta ha sido asociado con diversos beneficios a la salud, según varios estudios realizados en los últimos años. Ahora, una nueva investigación encontró que las siestas pueden influir positivamente en el control de las emociones, principalmente en los niños.

“Mucha gente constata que un niño sin siesta está emocionalmente desregulado”, indicó Rebecca Spencer, neurocientífica especializada en el sueño de la Universidad de Massachusetts Amherst, en Estados Unidos.

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De acuerdo con la especialista, el hecho de que algunos padres de familia observen que sus hijos son emocionalmente volubles cuando no han dormido la siesta tiene una explicación científica.

La influencia del sueño en las emociones

Investigaciones previas ya han demostrado que el sueño, en general, ayuda a las personas a darle sentido a sus emociones. Incluso, dormir desempeña un papel clave al momento de codificar la información extraída de las experiencias del día a día, por lo que el sueño es fundamental para conservar los recuerdos, expuso la especialista.

El sueño es particularmente efectivo a la hora de transformar la memoria emocional”, destacó Elaina Bolinger, especialista en emoción y sueño en la Universidad de Tuebingen, en Alemania.

Bolinger y su equipo de trabajo realizaron una investigación en donde encontraron que el sueño ayuda a cristalizar la información emocional y a controlar cómo nos hace sentir.

“Gran parte de la investigación actual señala que una sola noche de sueño ya es útil para procesar los recuerdos, y también es importante para la regulación emocional en general”, detalló la experta.

¿Y las siestas?

Sumado a los hallazgos anteriores, Spencer encontró que las siestas, y no solamente el sueño nocturno, contribuyen positivamente al procesamiento de la memoria emocional en los niños.

Asegura que “si no duermen siesta, los niños se vuelven hipersensibles a los estímulos emocionales”, al no haber consolidado el conjunto de emociones que han experimentado durante el día.

De acuerdo con la experta, las siestas también contribuyen al procesamiento emocional en los adultos, aunque no en la misma medida que con los niños, debido a características propias del cerebro de los adultos.

Spencer sostuvo que esta es una razón más para invitar a los niños a tomar una breve siesta a media tarde, después de la escuela.

 

Vía: BBC