¿El infarto cerebral ha golpeado a tu familia particularmente fuerte? Si es así, un nuevo estudio publicado recientemente en la revista BMJ revela que llevar un estilo de vida saludable puede ser tu mejor defensa.

El trabajo, que evaluó a más de 306,000 personas caucásicas en el Reino Unido, encontró que hacer ejercicio, comer bien y no fumar reduce el riesgo de accidente cerebrovascular (ACV), incluso para aquellos que tienen predisposición genética.

Los hallazgos “destacan el potencial de las medidas de estilo de vida para reducir el riesgo de accidente cerebrovascular en poblaciones enteras, incluso en aquellas con alto riesgo genético de ACV”, dijo el equipo dirigido por Loes Rutten-Jacobs, investigador del Centro Alemán para Enfermedades Neurodegenerativas, en Bonn, Alemania.

El estudio de 7 años dio seguimiento a los resultados de miles de residentes en los Estados Unidos. Todos tenían entre 40 y 73 años de edad al comienzo del estudio y no tenían antecedentes de accidente cerebrovascular o ataque cardíaco.

Los investigadores utilizaron 90 variantes genéticas que se sabe están vinculadas al accidente cerebrovascular para calcular una “puntuación de riesgo genético” para cada participante en el estudio.

Los genes sí importaron, por supuesto. En general, los autores encontraron que la tasa de infartos cerebrales aumentó en un 35 por ciento para las personas con una puntuación de riesgo genético alta, en comparación con aquellas con una puntuación baja.

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Sin embargo, las personas con un estilo de vida saludable (no fumaban, no tenían sobrepeso, hacían ejercicio regularmente y comían una dieta rica en frutas, verduras y pescado) tuvieron un riesgo 66 por ciento menor de infarto cerebral que aquellas con un estilo de vida poco saludable. Según los investigadores, eso se mantuvo sin importar su nivel de riesgo genético de ACV.

El estilo de vida parecía especialmente crucial para las personas con un alto riesgo genético de accidente cerebrovascular. Según el trabajo, las personas con un alto riesgo genético más un estilo de vida poco saludable duplicaron y hasta triplicaron sus probabilidades de sufrir un infarto cerebral, en comparación con las personas que combinaron un bajo riesgo genético con un estilo de vida saludable.

El género también parecía importar. Según todas las categorías de riesgo genético y estilo de vida, los hombres tenían un mayor riesgo de apoplejía que las mujeres.

Aunque el estudio no pudo probar causa y efecto, otros expertos dijeron que los hallazgos tienen sentido.

“Nos recuerdan nuevamente que un estilo de vida saludable debe ser enfatizado en todas las poblaciones”, dijo la doctora Eugenia Gianos, directora de salud cardíaca de las mujeres en el Hospital Lenox Hill, en Nueva York.

“Fumar se asoció con las tasas más altas de accidente cerebrovascular”, subrayó, “y el riesgo era alto entre los fumadores sin importar si tenían un riesgo genético alto o bajo”.

El doctor Andrew Rogove, jefe de los servicios de accidente cerebrovascular en el Southside Hospital de Northwell Health, en Bay Shore, Nueva York, resaltó que es importante mostrar que las personas pueden, y deben, elegir modificaciones saludables en su estilo de vida para reducir su riesgo de infarto cerebral, independientemente de la composición genética que tengan desde su nacimiento.

 

VíaHealth Day News