La gran mayoría de las personas tienden a ser muy estrictas cuando se trata de la higiene de los baños que hay en su casa. Centran sus energías y su atención en mantener limpio el retrete, el lavabo, tinas y el área de ducha. Sin embargo, hay una parte que suelen pasar por alto: los cabezales de regadera.

De acuerdo con un reciente estudio estadounidense, la mayoría de los cabezales de regadera pueden llegar a estar llenos de gérmenes, y algunos de ellos podrían afectar la salud integral de personas con problemas en su sistema inmunitario.

Conoce más: Consejos para potenciar los beneficios de tomar un baño

Las personas creen que al ducharse eliminarán la suciedad y los gérmenes, pero nuestros hallazgos muestran que el cabezal de la ducha, al contrario, “quizá lo esté llenando de desagradables bacterias que podrían provocar infecciones pulmonares”, señaló Matthew Gebert, autor principal del estudio y asociado de investigación en el Instituto Cooperativo de Investigación sobre Ciencias Ambientales de la Universidad de Colorado, en Estados Unidos.

¿Es para preocuparse?

“En nuestras vidas cotidianas nos exponemos constantemente a los microbios, algunos beneficiosos, algunos inocuos, y unos pocos potencialmente dañinos”, detalló Gebert.

“Vivimos en un mundo cubierto de bacterias”, agregó e indicó que por ello no le sorprendieron los resultados del estudio.

Pese a que se demostró que las bacterias abundan en los cabezales de regadera y en los sistemas de distribución del agua, el especialista pidió a las personas no entrar en pánico, ya que la mayoría de esas bacterias son inofensivas para la salud integral.

Las bacterias de los cabezales de las duchas no provocarán un brote de infecciones respiratorias, pero aquellas personas que tienen un sistema inmunitario afectado, o que sufren de una afección crónica, podrían ser vulnerables, destacó por su parte el doctor Marc Siegel, profesor de medicina en el Centro Médico Langone de la NYU en la ciudad de Nueva York.

Recomendación

“Esto es un recordatorio de mantener el cabezal de la ducha limpia, algo que nadie hace”, señaló Siegel.

Aunque “es probable que la mayoría toleremos las micobacterias y no nos enfermemos con ellas”, el especialistas recomendó limpiar el cabezal de la regadera cada una o dos semanas con un desinfectante que contenga amoníaco, para asegurarse de eliminar todos los gérmenes que haya.

“Añada el cabezal de su ducha a la lista de las cosas del baño que hay que limpiar”, apuntó.

 

Vía: Health Day News