Existe un rumor, sobre todo entre personas que no son expertas en el tema, que tener un gato como mascota puede significar un cierto riesgo para la salud mental tanto del dueño como de su familia. No es así, encontró un reciente estudio británico.

La caja de arena de un gato -señalada como la culpable de dichos males- no supone ningún tipo de riesgo para la salud mental de los propietarios. “No hay evidencias de que los gatos supongan un riesgo para la salud mental de los niños”, aseguró la doctora Francesca Solmi, investigadora de la Facultad de Psiquiatría del Colegio Universitario de Londres, en Reino Unido.

La investigación desmintió las creencias iniciales sobre que los parásitos en la caja de arena de los gatos pudieran estar relacionados con enfermedades mentales, como la esquizofrenia y el trastorno obsesivo compulsivo.

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De acuerdo con la doctora Solmi, “los estudios previos que reportaron vínculos entre ser propietario de un gato y la psicosis simplemente no controlaron adecuadamente otras posibles explicaciones”.

Estos resultados, publicados en la revista Psychological Medicine, reportan que, a pesar de que los gatos son portadores de un parásito infeccioso llamado Toxoplasma gondii, los propietarios de estos animalitos no están asociados con problemas psiquiátricos o mentales.

No obstante, durante el estudio, los investigadores sí encontraron que las embarazadas deben tener cuidado con exponerse a las cajas de arena de los gatos, pues “hay buenas evidencias de que la exposición al Toxoplasma gondii durante el embarazo puede resultar en defectos congénitos graves y otros problemas de salud para los niños”.

Recomendamos a las mujeres embarazadas que sigan el consejo de no manejar cajas de arena de gatos sucias por si contienen el T. gondii”, concluyó el doctor James Kirkbride, autor principal del estudio.

 

Vía: Health Library