El salvado es la capa fibrosa externa de los cereales como la cebada, el maíz, la avena, el arroz y el trigo. Los cereales, las magdalenas y otros productos elaborados con harina integral suelen contener salvado, el cual favorece la digestión y aporta más nutrientes que la harina blanca (refinada).
En contraste, la fibra de salvado puede empeorar los síntomas del síndrome de intestino irritable (SII). Muchos expertos en salud intestinal no recomiendan el salvado de trigo para las personas con SII, aunque algunas podrían tolerarlo.
Hasta el momento, no está claro por qué el salvado empeora los síntomas en algunas personas con SII, pero los investigadores poseen algunas teorías:
- Una sugiere que la dura cáscara del salvado podría irritar los nervios del revestimiento intestinal. Tales nervios forman parte del sistema nervioso entérico (SNE), que ayuda a regular la digestión. Se cree que la disfunción del SNE contribuye significativamente al SII, y la irritación causada por el salvado podría agravar dicho problema.
- Otra posibilidad es que el salvado de trigo contiene fructano, un tipo de FODMAP (oligosacáridos, disacáridos, monosacáridos y polioles fermentables). Los FODMAP son carbohidratos de cadena corta presentes en muchos alimentos que pueden fermentar y aumentar la cantidad de líquido y gases en los intestinos. Una dieta rica en FODMAP podría estar relacionada con un aumento de los síntomas del síndrome de intestino irritable (SII).
Algunas personas con SII pueden encontrar que una porción estándar de salvado de trigo es demasiado. Dicho salvado atrae agua a los intestinos, ablandando las heces y facilitando la digestión. Sin embargo, consumir demasiado puede aumentar la producción de gases, causando hinchazón y flatulencia.
Reducir el consumo de salvado podría ser suficiente para aliviar los síntomas del SII. Con el tiempo, puedes intentar aumentar gradualmente la cantidad de salvado que consumes a medida que tu cuerpo se acostumbra. Si todavía te ocasiona molestias, considera cambiar a otro tipo de fibra.
Fuente: Very Well Health







