Entre clases, tareas, trabajos y reuniones con amigos, la hora de la cena puede cambiar constantemente. Un día comes temprano y al siguiente terminas frente a una computadora a las 10 de la noche. Si después te acuestas y aparece ardor en el pecho o una sensación de acidez, tus horarios de comida pueden estar influyendo.

Cuando tienes síntomas de reflujo durante la noche, dejar pasar al menos tres horas entre la última comida y el momento de acostarte puede ayudar a reducirlos.

Cambia algunos hábitos

Prueba estas medidas:

  1. Anticipa la cena. Cuando sea posible, procura terminar de comer varias horas antes de dormir.
  2. No te acuestes inmediatamente. Después de cenar, permanece sentado o realiza una actividad tranquila.
  3. Identifica tus desencadenantes. Café, chocolate, alimentos grasosos, picantes o ácidos pueden empeorar los síntomas en algunas personas.
  4. Evita cenas demasiado abundantes. Una comida muy pesada cerca de la hora de dormir puede favorecer las molestias.
  5. Registra cuándo aparece la acidez. Anotar qué comiste, a qué hora y cuándo comenzaron los síntomas puede ayudarte a reconocer patrones.

No todos reaccionan igual

No existe una lista de alimentos que provoque reflujo en todas las personas. Lo que genera molestias puede variar, por lo que observar tu propia respuesta resulta más útil que eliminar alimentos de manera indiscriminada.

Si la acidez aparece con frecuencia, afecta tu descanso, tienes dificultad para tragar, dolor intenso u otros síntomas que te preocupen, consulta a un profesional de la salud.

Organizar tus horarios puede ser complicado durante la universidad, pero hacer pequeños ajustes puede ayudarte a terminar el día con mayor comodidad.

 

Fuente: NIDDK