Las infecciones gastrointestinales son comunes y pueden aparecer en cualquier época del año. Prevenirlas es posible si se adoptan hábitos sencillos que protegen el sistema digestivo y reducen el riesgo de contagio, sobre todo cuando hay mayor exposición a alimentos fuera de casa o cambios en la higiene.
1. Lávate las manos correctamente
El lavado de manos con agua y jabón durante al menos 20 segundos es la medida más eficaz para evitar la transmisión de virus y bacterias. Es importante hacerlo antes de comer, después de ir al baño, al llegar a casa y después de tocar superficies de uso común.
2. Mantén la seguridad alimentaria en casa
Una adecuada manipulación de los alimentos ayuda a reducir infecciones. Lava frutas y verduras, separa alimentos crudos de los cocinados, cocina carnes a temperaturas adecuadas y evita dejar comida a temperatura ambiente por largos periodos.
3. Consume agua segura
Beber agua de dudosa procedencia puede provocar malestares gastrointestinales. Usa agua potable, filtra el agua si es necesario y evita el consumo de hielo de origen desconocido, especialmente al comer fuera o durante viajes.
4. Ten cuidado al comer fuera de casa
Cuando no controlas la preparación, el riesgo aumenta. Elige lugares limpios, observa la higiene del personal y evita alimentos crudos o mal cocinados, sobre todo mariscos o carnes que pueden deteriorarse fácilmente.
5. Mantén una buena higiene en la cocina
La cocina es un punto clave para evitar la contaminación cruzada. Desinfectar superficies, lavar utensilios después de manipular alimentos crudos y usar toallas limpias ayuda a mantener el entorno seguro para ti y tu familia.
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En conclusión, prevenir las infecciones gastrointestinales está al alcance de todos si se fortalecen los hábitos de higiene y se cuida la forma en que se manipulan y consumen los alimentos. Haz pequeños cambios diarios que protejan tu bienestar y el de quienes viven contigo.
Fuente: Cleveland Clinic







