Te acuestas después de cenar y, justo cuando estás intentando dormir, aparece esa sensación de ardor que sube desde el pecho hacia la garganta. Te incorporas, esperas a que pase y vuelves a acostarte. Cuando esto ocurre varias noches, el problema no solo es la molestia: tu descanso también puede verse afectado.
Acostarse puede empeorar los síntomas
El reflujo ocurre cuando el contenido del estómago regresa hacia el esófago. Al estar acostado, los síntomas pueden resultar más molestos en algunas personas, especialmente cuando la cena ocurre poco antes de dormir.
La acidez y la regurgitación pueden interrumpir el descanso o dificultar que concilies nuevamente el sueño.
La cena tiene un papel importante
Si sueles tener síntomas por la noche, intenta dejar al menos tres horas entre la comida y el momento de acostarte. También puede ser útil identificar qué alimentos o bebidas empeoran tus síntomas, ya que los desencadenantes varían entre personas.
Algunos productos que se relacionan con el empeoramiento de los síntomas son el café, el chocolate, los alimentos muy grasosos, los alimentos picantes, la menta y algunos alimentos ácidos.
Conoce más: Beneficios de cenar al menos dos horas antes de dormir
Cuida tu posición al dormir
Si el reflujo nocturno es frecuente, un profesional de la salud puede recomendar elevar la parte superior del cuerpo durante el sueño. Utilizar una cuña que eleve el torso puede ser más útil que simplemente añadir almohadas debajo de la cabeza.
También es importante evitar fumar y seguir las indicaciones médicas si ya tienes un diagnóstico de enfermedad por reflujo gastroesofágico.
No normalices las molestias constantes
Si tienes acidez frecuente, dificultad o dolor al tragar, vómitos persistentes, sangrado digestivo, pérdida de peso sin explicación o dolor en el pecho, necesitas valoración médica.
Un episodio ocasional de reflujo no necesariamente significa que tengas una enfermedad. Sin embargo, cuando aparece de manera repetida y afecta tus noches, conviene buscar la causa y recibir orientación.
Dormir bien también implica cuidar aquello que puede interrumpir el descanso. Si el reflujo aparece noche tras noche, atenderlo puede ayudarte a recuperar noches más tranquilas.
Fuente: Instituto Nacional de la Diabetes y las Enfermedades Digestivas y Renales







