Comer con prisa puede parecer un hábito inofensivo, especialmente cuando tienes poco tiempo para desayunar, comer o cenar. Sin embargo, hacerlo de manera habitual puede favorecer algunas molestias digestivas, como sensación de llenura, inflamación, eructos o pesadez después de comer.

Esto no significa que comer rápido provoque necesariamente una enfermedad digestiva. La respuesta depende de cada persona y también de la cantidad, el tipo de alimentos y otros hábitos relacionados con la comida.

Tu cuerpo necesita tiempo para reconocer que estás satisfecho

Cuando comes muy rápido, es más fácil consumir una cantidad mayor de alimentos antes de que las señales de saciedad lleguen al cerebro. Esto puede dejarte con una sensación de exceso de comida y mayor pesadez después.

Además, masticar adecuadamente facilita que los alimentos lleguen al estómago en mejores condiciones para continuar con la digestión.

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También puedes tragar más aire

Comer rápidamente, hablar mientras masticas o beber con demasiada prisa puede hacer que tragues más aire. Esto puede aumentar los eructos y la sensación de abdomen distendido.

Algunas personas son particularmente sensibles y pueden notar estas molestias con mayor facilidad.

Pequeños cambios pueden ayudar

Si acostumbras comer rápido, prueba:

  • Dejar los cubiertos sobre la mesa entre algunos bocados.
  • Masticar con calma antes de volver a comer.
  • Evitar comer frente a situaciones que te distraigan demasiado.
  • Reservar suficiente tiempo para las comidas.
  • Prestar atención a las señales de hambre y saciedad.

También puede ser útil evitar comidas excesivamente abundantes si notas que provocan molestias.

Comer más despacio no garantiza una digestión perfecta, pero puede ayudarte a disfrutar mejor los alimentos y reconocer cuándo has comido suficiente.

Si la inflamación abdominal o la pesadez aparecen con frecuencia, son intensas o se acompañan de dolor, vómitos, pérdida de peso o cambios persistentes en las evacuaciones, es importante consultar con un profesional de la salud.

 

Fuente: National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases