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Dar a luz durante la pandemia de coronavirus presenta sus propios desafíos. Sin embargo, la Sociedad Estadounidense de Anestesiólogos (ASA) enfatiza que las mujeres embarazadas no deben entrar en pánico.

Más bien, «deberían sentirse reconfortadas al saber que los hospitales son lugares muy seguros para tener un bebé en estos momentos», aseguró la doctora Beverly Philip, presidenta de la ASA.

«Las y los obstetras, parteras, médicos anestesiólogos, enfermeras y otros proveedores de atención médica que atienden a mujeres en trabajo de parto ya han sido vacunados y toman otras precauciones para garantizar la seguridad, como usar equipo de protección personal», explicó Philip.

Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC) señalan que la vacuna COVID-19 es segura y recomendada para las mujeres embarazadas. Esta protege tanto a la madre como al bebé. Pregúntale a tu proveedor de atención médica si la vacuna es adecuada para ti, recomienda la ASA.

Todos los pacientes ingresados ​​en un hospital, sin importar si ya se vacunaron, son sometidos a pruebas de detección de COVID-19, incluidas las madres en trabajo de parto. Si tienes programada una cesárea, se te hará la prueba con dos o tres días de anticipación. También se evaluará a tu pareja/persona de apoyo durante el trabajo de parto.

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Si el resultado es positivo, tus proveedores de salud usarán equipo de protección adicional y los médicos anestesiólogos, expertos en control de las vías respiratorias y cuidados intensivos, participarán de cerca en tu atención porque el COVID-19 puede causar problemas respiratorios.

Debido a que las mujeres en trabajo de parto suelen respirar con dificultad durante las contracciones, las parejas o personas de apoyo deberán usar una máscara facial cuando estén con los proveedores de atención médica en la habitación.

Actualmente, la mayoría de los hospitales permiten que solo una o dos personas de apoyo estén en la habitación con una mujer en trabajo de parto. Si das positivo en la prueba de COVID-19, ninguna persona de apoyo podrá entrar en la habitación. No obstante, los proveedores de salud pueden ayudar con la respiración y otro tipo de apoyo durante el trabajo de parto, y posiblemente organizar una videollamada en vivo con la persona de apoyo.

Antes de que ocurriera la pandemia, la mayoría de las nuevas madres abandonaban muy pronto el hospital después del parto: un día (frente a dos días) después de un parto vaginal y dos o tres días (frente a tres o cuatro) después de una cesárea. Algo que debes esperar es que los proveedores de salud le darán seguimiento a tu estado después de tu alta; a fin de controlar el dolor que experimentes y responder las dudas que tengas, indica la ASA.

La telemedicina puede ayudar a las mujeres con embarazos de alto riesgo a ser atendidas regularmente antes del trabajo de parto, y también puede conectar a las nuevas madres con sus proveedores de salud, subrayaron los expertos.

 

Fuente: Health Day News