En la época invernal aumentan los síntomas depresivos en las personas, y aunque mucho de ello se debe a que las celebraciones propias de diciembre se asocian forzosamente con momentos de felicidad, también se ha detectado que el frío provoca cambios hormonales que pueden causar que una persona tenga un declive emocional.

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Para fin de año, aumenta considerablemente el ingreso a los hospitales por trastornos afectivos, lo cual se relaciona con el Trastorno Afectivo Estacional, que se refiere a un tipo de depresión que ocurre en cierta época del año, generalmente durante el invierno. 

Este trastorno puede comenzar tanto en la adolescencia como a principios de la adultez. Como cualquier otra forma de depresión, ocurre con más frecuencia en las mujeres que en los hombres. 

Este trastorno se detecta principalmente en las personas que viven en lugares con largas noches de invierno y bajas temperaturas. Esto, porque el frío provoca cambios en nuestra temperatura corporal, lo que se traduce en una baja de producción de la hormona cortisol, que es el precursor de la serotonina; al no haber mucha producción de ésta, surgen los síntomas depresivos, como la tristeza, apatía, decaimiento de ánimo, desinterés, etc. 

Cómo reconocer el Trastorno Afectivo Estacional

La psiquiatra del Hospital de Especialidades, Liduvina González, en la rueda de prensa que se dio en el Centro Médico de Jalisco, explicó que los síntomas de estos trastornos, pueden ser diversos: como dolor de cabeza, de espalda, el tener una vida difícil, entre otros. 

Según explica la profesional, uno mismo puede detectar que se está estresado, enojado, o con cambios en el estado de ánimo, que si bien no significa que sean síntomas de depresión, sí son alarmas cuando se vuelven una constante. 

«En el caso específico de atención de prevención para depresión, tendríamos que hacer una educación para la salud mental, de ahí partiríamos preguntándonos qué es lo que la provoca, si una persona aprende a vivir y a disfrutar su vida y, si no vive todas esas cosas, pues estamos previniendo que aparezca esto», asegura Liduvina González. 

Una cuota dulce para prevenir

La baja de las temperaturas influye sobre nuestro cuerpo y es necesario aportarle más calorías a este para enfrentar adecuadamente el invierno. Por eso, las fiestas, son un buen momento para aprovechar y consumir chocolates o galletas. 

El chocolate, además tiene una substancia que provoca aumento de dopamina, que produce placer, por lo tanto sería un método de prevención.