La crianza de los hijos puede ser una tarea difícil, pero cuando tu hijo tiene un trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), la tarea suele ser todavía más complicada.

Con el tiempo, ese estrés puede dar lugar a una cierta fricción entre los padres y los hijos, así lo señala Dara Babinski, psicóloga infantil del Centro Médico de la Universidad de Pensilvania en Hershey (Estados Unidos), quien es una importante experta en el tema.

De acuerdo con la especialista, lo primero que deben saber los papás es que el TDAH puede manifestarse de muchas maneras distintas. En algunos casos, el trastorno, que generalmente se diagnostica durante la infancia, puede causar en el niño dificultades para concentrarse o para completar tareas.

En otros, los problemas principales pueden tener más que ver con el comportamiento impulsivo, como moverse incesantemente o hablar en exceso. Algunos niños sufren de ambas situaciones.

Pero «a menudo parece haber un impacto negativo para muchos padres, sin importar qué tipo de síntomas muestre el niño», indicó Babinski.

Y eso es un problema, pues según la académica, «la participación de los padres es realmente crítica» cuando se trata de cuidar a un niño con TDAH. «[Entonces] cuando la relación padre-hijo es tensa, eso es un factor de riesgo que puede crear dificultades a largo plazo para el niño».

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¿Por qué el TDAH puede ser caótico?

Pero, ¿por qué puede ser caótico el trastorno? Por un lado, controlar el comportamiento de un niño con TDAH puede requerir mucha energía, advirtió Babinski. Asimismo, puede traducirse en problemas de aprendizaje y disciplinarios en la escuela. Y los padres generalmente terminan atrapados en una red de visitas a pediatras, psiquiatras y terapeutas conductuales, lo que generalmente significa ausentarse del trabajo.

Todos estos factores pueden terminar consumiendo el tiempo de los padres y aumentar su estrés cotidiano, mencionó.

Pero a pesar del estrés, Babinski hizo hincapié en cuán importante es que los padres permanezcan atentos a las necesidades de sus hijos, incluso conforme van envejeciendo desde la adolescencia hasta la edad adulta.

¿Qué pueden hacer los padres?

Entonces, ¿qué pueden hacer los padres para mantenerse involucrados mientras controlan el estrés? Babinski aconseja a las mamás y papás que trabajen en conjunto con los maestros, para que puedan elaborar un plan organizado que ayude al niño a superar cualquier obstáculo que el TDAH presente en su camino.

Además, señala que no es raro que los padres de niños con TDAH luchen contra la depresión u otros problemas de salud mental. Aproximadamente, entre un cuarto y la mitad de esos padres y madres tienen tales problemas, refirió.

Y si ese es el caso, los padres deben asegurarse de que sus hijos obtengan el tratamiento que requieren, apuntó Babinski.

«Eso también puede ayudar al comportamiento del niño, específicamente si el padre se siente mejor y tiene más tiempo y energía para concentrarse en manejar los comportamientos del menor», concluyó la especialista.

 

Vía: Health Day News