La palabra cosmecéutico surge de la unión entre dos palabras: cosmético y farmacéutico. Se trata de productos que han sido creados con fines estéticos, pero con cierto efecto farmacéutico. “El concepto de cosmecéutico se encuentra entre un medicamento y un cosmético, ya que actúan sobre la piel sana para mejorarla, no para curarla”, señaló la farmacéutica Mónica Lizondo.

Los cosmecéuticos son más complejos que los cosméticos simples y, en ocasiones, más eficaces. Estos tienen una concentración más elevada de ingredientes que transforman la piel, aportando una diferencia visible a corto y largo plazo. Algunos de sus ingredientes suelen ser activos, como la vitamina C, antioxidantes, retinoides, sustancias blanqueantes, colágeno, entre otros.

«Las fórmulas son más complejas, debido a que sus activos están vehiculizados en formas farmacéuticas más evolucionadas que les permiten penetrar en las capas más profundas de la epidermis y liberarse de manera sostenida en el tiempo”, dijo.

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¿Cómo saber cuál elegir?

Si bien ambos pueden utilizarse a cualquier edad, es importante considerar las características de cada piel. Además, «los cosmecéuticos requieren la prescripción de un profesional especializado que conozca la piel de su paciente y personalice o controle su tratamiento. Ya que, en algunos casos, la elevada concentración y la especificidad de algunos de los activos pueden conllevar a irritaciones”, explicó.

Cabe aclarar que, pese a ser productos con composiciones distintas, los cosmecéuticos no tienen una regulación específica distinta de los cosméticos. Ambos productos deben estar regulados, algo que debes revisar antes de comprar cualquiera de ellos.

Si tienes dudas, consulta a un dermatólogo. Recuerda que cada piel es diferente y requiere tratamientos distintos.

 

Vía: 20 minutos.es