Pasas buena parte de la jornada de pie atendiendo clientes, caminando de un lado a otro o sentado frente a una computadora. Al final del día, tus piernas pueden sentirse pesadas y quizá hayas empezado a notar pequeñas venas visibles que antes no estaban. Con el tiempo, algunas pueden convertirse en várices.
Las venas tienen que vencer la gravedad
Las várices aparecen cuando las venas, especialmente las de las piernas, tienen dificultad para llevar la sangre de regreso hacia el corazón. Las válvulas que ayudan a dirigir el flujo pueden debilitarse o funcionar de manera inadecuada, haciendo que la sangre se acumule.
La edad, los antecedentes familiares, el embarazo y permanecer mucho tiempo sentado o de pie pueden aumentar el riesgo.
Tu jornada laboral puede influir
Pasar muchas horas en la misma posición puede favorecer molestias y sensación de pesadez en las piernas. Aunque no siempre es posible cambiar las condiciones del trabajo, sí puedes incorporar pequeños movimientos durante el día.
Caminar unos minutos, cambiar de posición con frecuencia y evitar permanecer inmóvil durante períodos prolongados son medidas sencillas que pueden favorecer la circulación.
Conoce más: Hábitos diarios que provocan la aparición de varices
Cuida tus piernas durante el día
Algunos hábitos que pueden ayudar son:
- Levántate y camina periódicamente si trabajas sentado.
- Evita permanecer de pie sin moverte durante mucho tiempo.
- Realiza actividad física de manera regular.
- Mantén un peso saludable de acuerdo con tus características y necesidades.
- Eleva las piernas durante algunos periodos de descanso si suelen sentirse pesadas.
Las medias de compresión pueden ayudar en determinadas personas, pero conviene consultar a un profesional antes de utilizarlas, especialmente si tienes otros problemas circulatorios.
Presta atención a los cambios
Las várices no siempre provocan problemas importantes, pero pueden causar dolor, pesadez, hinchazón, comezón o cambios en la piel. Si estos síntomas empeoran o aparece una hinchazón repentina y dolorosa en una pierna, es importante buscar valoración médica.
Cuidar la circulación no requiere esperar a que las várices sean visibles. Incorporar movimiento durante la jornada es una forma sencilla de cuidar tus piernas mientras trabajas.







