Tu tasa de metabolismo determina la rapidez con la que quemas calorías, y eso puede influir en la rapidez con la que pierdes peso y en la facilidad con que puedes ganarlo.

Después de los 25 años, el metabolismo disminuye de forma natural un 5% cada década. Entonces, si comes la misma cantidad en tus 40 como lo hiciste en tus 20, agregarás kilos adicionales, especialmente si haces menos ejercicio y pierdes músculo. Además del entrenamiento con pesas para mantener la masa muscular, estos consejos del Consejo Americano sobre el Ejercicio pueden ayudarte.

Procura que tus comidas estén bien espaciadas y las tengas a la misma hora cada día. Esto le permite a tu cuerpo saber que espera una recarga de combustible a intervalos regulares, evitando que conserve calorías y que agregue grasa a las reservas.

El corte de calorías es importante si necesitas perder peso, pero reducir tu ingesta al punto de que mueras de hambre también pone a tu cuerpo en modo de conservación, lo que ralentiza el metabolismo. Así que en lugar de acelerar la pérdida de peso, el ayuno en última instancia la frena. Y es por eso que es tan fácil recuperar el peso perdido cuando comienzas a comer de manera normal: tu metabolismo tiende a mantenerse lento.

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La deshidratación puede llevar a un descenso del 2 por ciento en la cantidad de calorías quemadas, así que bebe al menos 8 vasos de agua a lo largo de cada día, e incluso más cuando sudes mucho.

Ten cuidado con el alcohol. Además de agregar calorías vacías a tu dieta, el procesamiento del alcohol desvía al hígado de la quema de grasa.

También considera la leche y otras opciones de productos lácteos por su calcio, pues es uno de los mineral involucrados en el metabolismo de las grasas. Los lácteos también suministran suero de leche y caseína: proteínas que ayudan a formar y preservar los músculos. Recuerda que cuanto más músculo tengas, más calorías necesitarás para mantenerlo.

Finalmente, mantén las hormonas que regulan el hambre y la saciedad en un adecuado equilibrio al dormir lo suficiente, al menos 7 horas por noche. De lo contrario, es posible que tengas ganas de comer alimentos azucarados, grasos y ricos en almidón. Además, si te privas de sueño en forma regular, tu cuerpo no quemará calorías de forma eficiente.

 

Vía: Health Day News