Tu hijo pasa varios días sin evacuar, se esfuerza al ir al baño o incluso comienza a evitarlo porque recuerda que hacerlo le causó dolor. El estreñimiento puede convertirse en un problema recurrente, pero algunos hábitos cotidianos ayudan a favorecer una evacuación más cómoda.
Aumenta la fibra poco a poco
Frutas, verduras, legumbres y cereales integrales aportan fibra, que ayuda a formar heces más blandas y facilita su paso por el intestino. Si tu hijo consume poca fibra actualmente, aumenta la cantidad gradualmente para evitar que aparezcan gases o inflamación.
Puedes incorporar alimentos como:
- Avena y otros cereales integrales.
- Pera, manzana con cáscara y otras frutas.
- Frijoles, lentejas y garbanzos.
- Verduras como brócoli, chícharos o zanahoria.
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Acompaña la fibra con líquidos
El agua ayuda a que la fibra funcione adecuadamente. Las necesidades de líquidos cambian según la edad, actividad, clima y estado de salud, por lo que el pediatra puede orientarte sobre lo que necesita tu hijo.
También procura establecer un momento tranquilo para ir al baño. Sentarse sin prisas después de alguna comida puede ayudar a crear una rutina. Enséñale a no aguantar las ganas de evacuar.
Evita convertir el baño en una batalla
Si tu hijo ha tenido evacuaciones dolorosas, puede comenzar a retener las heces por miedo. Presionarlo o castigarlo puede aumentar la tensión alrededor del problema. Es preferible acompañarlo con paciencia y buscar orientación si el estreñimiento se repite.
Consulta al pediatra si hay dolor importante, sangre en las heces, vómitos, pérdida de peso u otros síntomas preocupantes.
Una alimentación variada, suficiente hidratación y una rutina tranquila pueden ayudar a que ir al baño vuelva a ser una parte normal del día.
Fuente: NIDDK







