Estás en una reunión, tienes pendientes en la oficina o simplemente prefieres terminar lo que estás haciendo antes de levantarte. Aunque parezca inofensivo, aguantar las ganas de ir al baño de manera frecuente puede afectar tus hábitos intestinales y favorecer molestias digestivas.
¿Qué ocurre cuando pospones evacuar?
Cuando las heces llegan al recto, el organismo envía señales que indican la necesidad de ir al baño.
Si ignoras repetidamente estas señales, las heces pueden permanecer más tiempo en el intestino grueso, donde continúa la absorción de agua. Esto puede hacer que se vuelvan más secas y difíciles de expulsar.
Con el tiempo, este hábito puede contribuir al estreñimiento, especialmente si también consumes poca fibra, bebes pocos líquidos o realizas escasa actividad física.
¿Qué molestias pueden aparecer?
Posponer las evacuaciones con frecuencia puede favorecer:
- Heces duras o secas.
- Dificultad para evacuar.
- Sensación de evacuación incompleta.
- Hinchazón y molestias abdominales.
- Necesidad de realizar demasiado esfuerzo.
El estreñimiento persistente también puede contribuir a problemas como las hemorroides. Sin embargo, no todas las molestias intestinales se deben a retrasar las evacuaciones. Existen otros factores que pueden afectar el funcionamiento digestivo.
Conoce más: Estreñimiento funcional, ¿qué es y cuáles son sus síntomas?
Hábitos para mejorar tu rutina intestinal
- Atiende las ganas de evacuar cuando aparezcan.
- Reserva tiempo suficiente para ir al baño.
- Consume alimentos ricos en fibra.
- Bebe agua durante el día.
- Mantente físicamente activo.
También puede ayudarte intentar evacuar a una hora habitual, por ejemplo, después del desayuno, cuando el movimiento intestinal suele aumentar.
Si presentas estreñimiento persistente, sangre en las heces o dolor abdominal intenso, busca atención médica. Escuchar las señales de tu cuerpo es una forma sencilla de cuidar tu digestión, incluso durante los días de trabajo más ocupados.
Fuente: NIDDK







