Los psicólogos y sociólogos lo llaman “intercambio de información reputacional”, pero la mayoría de la gente lo conoce llanamente como “chisme”.

Y seguramente no estarás pensando que el “chit-chat” de oficina pueda actuar como una fuerza para el bien. No obstante, una investigación realizada por la Universidad de Stanford y publicada en la revista Psychological Science encontró que, en los entornos de oficina, los chismes sobre el desempeño de los trabajadores pueden promover un comportamiento honesto y una mejor ética de trabajo.

El estudio se basó en experimentos que involucraron a más de 200 participantes encargados de un proyecto que beneficiaría a todos los involucrados. Los investigadores hallaron que cuando un grupo de trabajadores se concentra en una meta común, muchos miembros de ese grupo contribuirán al bien común.

Pero también puede haber algunos que no asuman su responsabilidad. En su lugar, holgazanean o son gorrones, dejando a otros hacer el trabajo pesado.

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Cuando los trabajadores concienzudos charlan alrededor de la cafetera o el garrafón donde se sirven agua, a menudo pasan la información sobre los holgazanes a un círculo más amplio de gente que, a su vez, la utilizan para elegir con quién desean interactuar, alineándose con compañeros de trabajo que contribuyen y excluyen a aquellos que son egoístas.

Los investigadores también encontraron que algunas de las personas que son excluidas debido a su reputación de “ser flojos” cambiarán su comportamiento y comenzarán a cooperar. Aquellas que todavía se niegan a contribuir al esfuerzo del equipo, desarrollan una peor reputación en toda la oficina.

Sin embargo, los investigadores advierten que los chismes todavía pueden ser mal utilizados y con fines maliciosos. Pero el tipo correcto de charla en la oficina puede promover un mejor comportamiento y mayor generosidad, a la vez reduciendo la deshonestidad y el gorroneo.

 

Vía: Health Day News