Actividad Física, Alzheimer y demencia
Mantener el cuerpo en movimiento no sólo beneficia la salud física, también puede ayuda a estimular el cerebro. La actividad física favorece la circulación sanguínea, lo que permite que el cerebro reciba oxígeno y nutrientes necesarios para desempeñar sus funciones.
Diversas investigaciones han mostrado que el movimiento regular puede contribuir a mantener la memoria, la atención y otras habilidades cognitivas, especialmente a medida que pasan los años. Incorporar ciertas actividades físicas en la rutina diaria puede ser clave para la mente.
1. Caminar regularmente
Caminar es una de las actividades físicas más accesibles. Las caminatas ayudan a mejorar la circulación y estimulan la actividad cerebral al aumentar el flujo de oxígeno hacia el cerebro. Además, puede ser una actividad fácil de adaptar al ritmo y condición de cada persona.
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2. Bailar
El baile combina movimiento físico con coordinación y memoria. Recordar pasos, seguir el ritmo y coordinar movimientos puede estimular distintas áreas del cerebro al mismo tiempo. Esta actividad también puede mejorar el equilibrio y el estado de ánimo.
3. Practicar ejercicios de equilibrio
El equilibrio requiere coordinación entre el cerebro y el cuerpo. Actividades que trabajan la estabilidad, como el tai chi o ejercicios de equilibrio, ayudan a fortalecer las conexiones entre el sistema nervioso y los músculos.
Estos ejercicios también pueden ayudar a prevenir caídas.
4. Realizar ejercicios aeróbicos
Las actividades aeróbicas benefician la salud cardiovascular. Ejercicios como andar en bicicleta, nadar o caminar a paso rápido pueden mejorar la circulación sanguínea y favorecer la función cerebral. Realizar este tipo de actividad de forma regular puede contribuir al bienestar mental.
5. Participar en actividades físicas grupales
El ejercicio en compañía puede aportar beneficios adicionales. Participar en clases de ejercicio, caminatas grupales o actividades recreativas combina movimiento físico con interacción social, lo que también estimula el cerebro.
La combinación de actividad física y socialización puede favorecer el bienestar emocional.
Mantener una vida activa es una forma importante de cuidar el cerebro. Incorporar actividades físicas en la rutina diaria puede ayudar a estimular la mente, mejorar el estado de ánimo y favorecer un envejecimiento más saludable.
Fuente: National Institute on Aging







