A pesar de los numerosos avances que se han registrado en temas de salud durante las últimas décadas, siguen existiendo afecciones que son imposible de prevenir. Un ejemplo son las anomalías cardíacas congénitas.

Se trata de problemas en la estructura del corazón, que se encuentran presentes desde antes del nacimiento de un bebé. Estas pueden ir de leves a graves.

Ocurren debido al desarrollo incompleto o anormal del corazón durante las primeras semanas del embarazo. Especialistas han encontrado que algunas de estas anomalías se encuentran relacionadas con trastornos genéticos, como el Síndrome de Down.

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Sin embargo, hasta la fecha se desconoce la causa en la mayoría de los casos de anomalías cardíacas congénitas.

La buena noticia es que, a pesar de que no se pueden prevenir, actualmente existen varios tratamientos disponibles, por lo que la mayoría de estas anomalías se pueden tratar con éxito, siempre y cuando se detecten de forma oportuna.

Signos y síntomas

Las anomalías cardíacas congénitas comúnmente repercuten negativamente en la capacidad del corazón para bombear sangre y distribuir oxígeno a los tejidos del cuerpo, por lo que suelen causar algunos síntomas como:

-Coloración azulada en labios, lengua y/o uñas.

-Respiración agitada y/o dificultades para respirar.

-Falta de apetito o dificultades para alimentarse.

-Retraso del crecimiento (pérdida de peso o no ganarlo como se debería ganar).

-Soplo cardíaco anormal.

-Sudores, sobre todo durante la alimentación.

-Pulso débil

¿Cómo actuar?

Cuando los padres detecten síntomas como los anteriores en sus hijos, es fundamental que acudan al médico.

Mientras más oportuna sea la atención médica, más probabilidades tendrá un bebé de tener la mejor recuperación posible.

 

Vía: Kid’s Health