A todos nos ha pasado: conocemos una palabra, pero en determinado momento no logramos recordarla. Estos episodios suelen ser ocasionales y pueden relacionarse con el estrés, el cansancio o la distracción. Sin embargo, cuando ocurren con frecuencia o empiezan a interferir con la vida diaria, conviene prestar atención.

La capacidad para encontrar palabras forma parte de procesos complejos relacionados con el lenguaje y la memoria.

Los olvidos ocasionales son normales

Con el paso de los años es común experimentar pequeños cambios en la velocidad para recuperar cierta información. Esto no significa necesariamente que exista un problema de salud.

Muchas veces la palabra termina apareciendo minutos después o cuando la persona deja de intentar recordarla activamente.

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Señales que requieren una evaluación

Algunas situaciones que conviene observar incluyen:

  • Dificultad frecuente para encontrar palabras comunes.
  • Problemas para seguir o mantener conversaciones.
  • Sustituir palabras por otras incorrectas de manera habitual.
  • Confusión respecto al significado de términos conocidos.
  • Olvidos que afectan actividades cotidianas.

Cuando estas dificultades aumentan con el tiempo o se acompañan de otros cambios en la memoria, es recomendable consultar a un profesional de la salud.

Posibles causas

Los problemas para encontrar palabras pueden relacionarse con factores temporales, efectos de algunos medicamentos, trastornos del sueño o ciertas condiciones neurológicas. Por ello, una valoración adecuada es importante para identificar la causa y recibir orientación.

Prestar atención a los cambios en la memoria y el lenguaje permite actuar oportunamente. Ante cualquier duda, buscar apoyo profesional puede ayudar a comprender mejor lo que está ocurriendo y tomar decisiones informadas sobre la salud.

 

Fuente: National Institute on Aging