Es natural que los intereses y las actividades favoritas cambien con el tiempo. Muchas personas mayores modifican sus rutinas, descubren nuevos pasatiempos o prefieren actividades más tranquilas que antes. Sin embargo, cuando la pérdida de interés es marcada o repentina, conviene prestar atención.

En algunos casos, estos cambios pueden estar relacionados con situaciones emocionales, problemas de salud o dificultades que afectan la calidad de vida.

No todos los cambios son preocupantes

Las preferencias personales evolucionan a lo largo de la vida. Dejar de practicar una actividad por limitaciones físicas o simplemente encontrar nuevas formas de ocupar el tiempo no necesariamente indica que exista un problema.

Lo importante es observar si el cambio ocurre de manera gradual y si la persona continúa disfrutando otras actividades o manteniendo relaciones sociales.

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Hay señales que merecen atención

Algunas situaciones que conviene comentar con un profesional de la salud incluyen:

  • Pérdida de interés en actividades que antes disfrutaba.
  • Aislamiento social creciente.
  • Falta de motivación para realizar tareas cotidianas.
  • Cambios importantes en el estado de ánimo.
  • Descuido de la higiene o el autocuidado.

Cuando estos cambios afectan la vida diaria o persisten durante varias semanas, es recomendable buscar orientación profesional.

El entorno familiar puede ayudar

Los familiares y cuidadores suelen ser quienes primero notan estos cambios. Escuchar, acompañar y conversar con la persona mayor de manera respetuosa puede facilitar la identificación de posibles dificultades.

Mantener una vida social activa, realizar actividades significativas y acudir a revisiones médicas periódicas contribuye al bienestar durante el envejecimiento. Prestar atención a los cambios importantes permite actuar a tiempo y brindar el apoyo necesario cuando se requiere.

 

Fuente: National Institute on Aging