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El corazón es un órgano altamente sensible a los hábitos alimentarios. Dentro de una dieta equilibrada, el pescado ocupa un lugar destacado por su perfil nutricional y su relación con la salud cardiovascular. Consumir pescado de forma regular se asocia con un menor riesgo de enfermedades del corazón y con un mejor funcionamiento del sistema circulatorio.

1. Grasas saludables que protegen al corazón

Muchos pescados, en especial los pescados azules como salmón, sardina y atún, son ricos en ácidos grasos omega-3. Estas grasas ayudan a reducir la inflamación, mejorar la elasticidad de los vasos sanguíneos y mantener niveles saludables de triglicéridos, factores clave para la salud cardiovascular.

2. Apoyo al control del colesterol

El tipo de grasa que se consume importa. Incluir pescado como fuente de proteína puede ayudar a desplazar grasas saturadas presentes en otros alimentos, contribuyendo a un mejor perfil de colesterol y a una menor acumulación de placa en las arterias.

3. Influencia en la presión arterial

El consumo regular de pescado se ha asociado con efectos positivos sobre la presión arterial. Sus nutrientes pueden favorecer una ligera reducción de la presión y mejorar la función de los vasos sanguíneos, especialmente cuando se combina con una dieta rica en frutas, verduras y baja en sodio.

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4. Beneficios para el ritmo cardíaco

Los omega-3 también influyen en la actividad eléctrica del corazón. Una ingesta adecuada se ha relacionado con un ritmo cardíaco más estable, lo que puede reducir el riesgo de ciertas alteraciones del latido.

Incluir pescado en la dieta es una estrategia sencilla para cuidar el corazón. Consumirlo una o dos veces por semana, preferir métodos de cocción saludables y combinarlo con otros hábitos positivos ayuda a fortalecer la salud cardiovascular, favoreciendo un corazón más fuerte y funcional a largo plazo.

 

Fuente: American Heart Association