Socializar, tener amigos, compartir momentos con la familia… Son escenas que no parecen ser tan sencillas para varias personas. Ya sea por un accidente, el paso de los años o por incapacidad para generar relaciones con los demás, el aislamiento social es una realidad que afecta a miles de personas y parece no tener fin.

Lo único peor que padecer una enfermedad grave es hacerlo en soledad”, comparte Dhruv Khullar, médico residente del Hospital General de Massachusetts, en Estados Unidos. Para el especialista, el aislamiento social se está convirtiendo en una epidemia.

Desde los años ochenta, menciona, el porcentaje de adultos que dicen estar solos se ha duplicado de 20 a 40%, al menos en Estados Unidos. “Y cada vez se reconocen más sus nefastas consecuencias a nivel físico, mental y emocional”, destaca. De acuerdo con el doctor Khullar, “es más probable que las personas con problemas de salud (en especial aquellos con trastornos como ansiedad y depresión) se sientan solos”.

En cuanto a los riesgos hacia la salud que propicia el aislamiento social, el médico menciona que “las personas con menos conexiones sociales presentan patrones de sueño discontinuos, alteraciones del sistema inmunitario, más inflamación y niveles más altos de las hormonas relacionadas con el estrés”.

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Subraya que un reciente estudio “reveló que el aislamiento aumenta el riesgo de cardiopatías en un 29% y de infarto en un 32%”, además, agregó que “las personas socialmente aisladas tienen un riesgo mayor (30% más) de morir en los siguientes siete años, efecto que aumenta en aquellos de mediana edad”.

Este problema afecta a personas de todas las edades, recalca el doctor. En los adultos mayores la soledad puede acelerar el declive cognitivo; las personas aisladas de mediana edad tienen el doble de probabilidades de morir prematuramente comparados con aquellos con interacciones sociales más sólidas; mientras que los niños socialmente aislados tienen una salud significativamente peor 20 años más tarde. “En suma, la soledad es un factor de riesgo de muerte prematura tan importante como la obesidad y el tabaquismo”, sentenció.

Qué hacer al respecto aún no es muy claro, lamentó. Pues indicó que la soledad es un problema engañoso para detectar, ya que la mayoría de las personas que la padecen temen decirlo.

Para el doctor Khullar, “la conexión humana está en el centro del bienestar humano. Depende de todos nosotros (médicos, pacientes, vecinos y comunidad) mantener los vínculos ahí donde se están desdibujando, y crear nuevos donde nunca han existido”.

   

Vía: The New York Times