Trabajar frente a una computadora, usar el transporte por varias horas o descansar siempre sentado forma parte de muchas rutinas. El problema aparece cuando el movimiento empieza a desaparecer del día. Pasar demasiado tiempo sentado influye en la movilidad, la energía y la forma en que responde el cuerpo a la actividad física.
Muchas veces ocurre sin notarlo.
¿Cuándo el tiempo sentado empieza a ser un problema?
No existe un número exacto para todas las personas. La preocupación surge cuando gran parte del día transcurre con poco movimiento y casi sin cambios de postura. En estos casos el cuerpo empieza a adaptarse a la inactividad.
Señales que vale la pena observar
Algunas situaciones pueden indicar que el movimiento diario se ha reducido más de lo conveniente:
- Rigidez al levantarte después de estar sentado.
- Cansancio con esfuerzos pequeños.
- Sensación de pesadez en piernas o espalda.
- Menor flexibilidad o movilidad.
- Dificultad para mantener actividad física.
Estas señales no siempre aparecen juntas.
Conoce más: ¿Cómo combatir el sedentarismo sin cambiar tu rutina?
¿Qué pasa cuando te mueves menos?
La falta de movimiento modifica hábitos cotidianos y hace que actividades simples exijan más esfuerzo, especialmente cuando se mantiene durante meses. El cuerpo está diseñado para moverse.
¿Cómo romper periodos largos sentado?
- Levantarte algunos minutos.
- Cambiar de postura con frecuencia.
- Caminar durante trayectos cortos.
- Aprovechar actividades cotidianas para moverte.
No necesitas transformar toda tu rutina en un día. Incorporar movimiento poco a poco ayuda a recuperar espacios activos dentro de jornadas muy sedentarias.
Fuente: World Health Organization (WHO)







