Trabajar frente a una computadora, usar el transporte por varias horas o descansar siempre sentado forma parte de muchas rutinas. El problema aparece cuando el movimiento empieza a desaparecer del día. Pasar demasiado tiempo sentado influye en la movilidad, la energía y la forma en que responde el cuerpo a la actividad física.

Muchas veces ocurre sin notarlo.

¿Cuándo el tiempo sentado empieza a ser un problema?

No existe un número exacto para todas las personas. La preocupación surge cuando gran parte del día transcurre con poco movimiento y casi sin cambios de postura. En estos casos el cuerpo empieza a adaptarse a la inactividad.

Señales que vale la pena observar

Algunas situaciones pueden indicar que el movimiento diario se ha reducido más de lo conveniente:

  1. Rigidez al levantarte después de estar sentado.
  2. Cansancio con esfuerzos pequeños.
  3. Sensación de pesadez en piernas o espalda.
  4. Menor flexibilidad o movilidad.
  5. Dificultad para mantener actividad física.

Estas señales no siempre aparecen juntas.

Conoce más: ¿Cómo combatir el sedentarismo sin cambiar tu rutina?

¿Qué pasa cuando te mueves menos?

La falta de movimiento modifica hábitos cotidianos y hace que actividades simples exijan más esfuerzo, especialmente cuando se mantiene durante meses. El cuerpo está diseñado para moverse.

¿Cómo romper periodos largos sentado?

  • Levantarte algunos minutos.
  • Cambiar de postura con frecuencia.
  • Caminar durante trayectos cortos.
  • Aprovechar actividades cotidianas para moverte.

No necesitas transformar toda tu rutina en un día. Incorporar movimiento poco a poco ayuda a recuperar espacios activos dentro de jornadas muy sedentarias.

 

Fuente: World Health Organization (WHO)