Si alguna vez has sentido un dolor punzante o un calambre en el abdomen mientras corres, haces bicicleta o realizas otro ejercicio, probablemente se trate de un llamado “flato” o dolor abdominal transitorio relacionado con la actividad física.
Suele sentirse debajo de las costillas o en uno de los costados y generalmente mejora cuando disminuyes el ritmo o descansas.
¿Por qué ocurre este dolor?
- Aumentas demasiado rápido la intensidad. Comenzar a correr o entrenar a un ritmo más intenso del habitual puede favorecer la aparición de este dolor.
- Ejercitas poco después de comer. Realizar actividad física inmediatamente después de una comida abundante puede aumentar las molestias abdominales.
- No haces calentamiento. Comenzar directamente con ejercicios intensos puede dificultar que tu cuerpo se adapte al esfuerzo. Un calentamiento de algunos minutos ayuda a preparar los músculos y la respiración.
- Tu respiración cambia durante el ejercicio. Cuando aumentas el ritmo, tu respiración se vuelve más rápida. Regularla y hacer respiraciones profundas puede ayudar a disminuir el dolor cuando aparece.
- Tu cuerpo todavía se está adaptando. Si retomaste el ejercicio después de mucho tiempo, comienza con sesiones de menor intensidad y aumenta el esfuerzo gradualmente.
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Si aparece el dolor, baja el ritmo
Detén o reduce la intensidad, respira profundamente y espera a que la molestia disminuya antes de continuar.
Evita hacer ejercicio inmediatamente después de una comida abundante y procura mantenerte hidratado durante el día. No necesitas tomar grandes cantidades de agua justo antes de entrenar.
El dolor abdominal intenso o persistente no debe atribuirse automáticamente al ejercicio. Si aparece junto con dificultad para respirar, dolor en el pecho, desmayo, vómitos o una molestia que no desaparece al descansar, busca atención médica.
Escuchar a tu cuerpo también forma parte de hacer ejercicio de manera segura.
Fuente: Cleveland Clinic







