Tal vez antes podías subir varias escaleras o realizar una caminata larga sin dificultad, pero ahora necesitas detenerte unos minutos para recuperar el aliento. La tolerancia al ejercicio puede cambiar con los años debido a transformaciones naturales del organismo, aunque también depende de tus hábitos y estado de salud.

¿Qué cambia con el envejecimiento?

Con el paso del tiempo, pueden producirse modificaciones en los músculos, el corazón y los pulmones que influyen en la capacidad para realizar esfuerzos físicos. Entre los cambios más frecuentes se encuentran:

  • Disminución gradual de la masa muscular.
  • Menor fuerza y resistencia física.
  • Cambios en la capacidad cardiovascular.
  • Recuperación más lenta después de esfuerzos intensos.

Sin embargo, estos procesos no ocurren de la misma manera en todas las personas. Mantenerse físicamente activo puede ayudar a conservar la fuerza y la capacidad funcional.

El sedentarismo también influye

No todos los cambios se deben a la edad. Pasar muchas horas sentado, abandonar una rutina de ejercicio o reducir las actividades cotidianas puede disminuir la condición física. Por ejemplo, si durante varios meses realizas menos caminatas o movimientos que antes, es posible que ciertas actividades comiencen a parecerte más exigentes.

La buena noticia es que retomar la actividad física de manera gradual puede ayudarte a mejorar tu resistencia.

Conoce más: ¿Cómo cambia la resistencia física con la edad?

¿Cómo mantener tu capacidad física?

Algunas recomendaciones son:

  • Realiza caminatas según tu condición física.
  • Incluye ejercicios para fortalecer los músculos.
  • Aumenta gradualmente la duración de tus actividades.
  • Combina ejercicios de fuerza y resistencia.
  • Respeta los periodos de recuperación.

Si llevas mucho tiempo sin ejercitarte o tienes una enfermedad crónica, consulta qué actividades son adecuadas para ti.

Sentir que necesitas más esfuerzo para realizar ciertas actividades no significa que debas dejar de moverte. Sin embargo, una disminución repentina de la tolerancia al ejercicio, especialmente con dolor de pecho, mareos o falta de aire inusual, requiere valoración médica.

 

Fuente: National Institute on Aging