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La pandemia de COVID-19, a diferencia de cualquier evento a gran escala en la historia reciente, ha producido una rara combinación de factores que pueden propiciar un mayor abuso y negligencia infantil.

«En la cuarentena, las emociones y los factores estresantes situacionales aumentan en un entorno de alta presión, donde las barreras protectoras para las víctimas son mínimas porque los lugares para buscar seguridad, como la escuela o las casas de amigos, actualmente no están disponibles», señaló Brett Biller, Director de Salud Mental de la Casa de Niños Audrey Hepburn (Estados Unidos).

Aunque el número de denuncias de negligencia y abuso infantil es más bajo de lo habitual en muchas partes del mundo, esto probablemente se deba al hecho de que los defensores de niños, como maestros, trabajadores sociales y médicos, no tienen la supervisión, las visitas habituales ni el acceso a los niños como solían hacerlo.

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Según lo descrito por Biller, para monitorear mejor cómo se las arregla una familia durante la cuarentena, debes estar atento(a) y hacer algunas preguntas. Aquí su método para lograrlo y echar un vistazo de forma remota al interior de la casa:

  1. En una videollamada, observa cómo se ve la casa: si bien es típico ver hogares con niños y en desorden durante la cuarentena, busca señales continuas que van más allá del desorden. ¿Se está quedando comida perecedera después de varias llamadas? ¿Hay ausencia de comida o los miembros de la familia parecen estar perdiendo peso? ¿Hay signos de plagas o roedores? ¿Los niños lucen significativamente descuidados o sin bañarse?
  2. Busca signos de mayor frustración: este es un momento de gran estrés para los padres, así que haz preguntas para ver qué tan bien están lidiando con la situación. Pregúntales cómo van las cosas con los niños, o qué van a hacer durante el día, para exponer las realidades de lo que sucede en el hogar.
  3. Habla con los niños: pide tiempo para hablar con los niños y observa sus reacciones hacia quién y qué les rodea, cuál es su nivel de concentración y si parecen particularmente estresados ​​o emocionales, y vigila si su comportamiento es atípico.
  4. Sé comprensivo(a): si un padre expresa desesperación, sé empático(a). Es normal que los padres expresen su frustración con declaraciones como «debo superarlo» o «me doy por vencido». Las alertas rojas para un oyente incluyen rigidez al contestar, expresión persistente de emociones negativas, incapacidad para ver más allá de su preocupación inmediata y/o frustración extrema, lo que sugiere una posible escalada a la agresión física.

 

Vía: Hackensack Meridian Health