Entre correos, reuniones y pendientes, la hora de comer puede convertirse en un trámite que quieres resolver rápidamente. A veces comes frente a la computadora, otras veces pospones la comida hasta tener un espacio libre y, cuando finalmente llega el momento, eliges lo primero que encuentras. Mantener una alimentación adecuada durante el trabajo no requiere preparar comidas complicadas, pero sí hacer algunos planes sencillos.

1. Planea con anticipación

Dedicar unos minutos a decidir qué comerás durante la semana puede evitar que todas tus decisiones dependan del hambre y del tiempo disponible. Si llevas comida de casa, prepara porciones con anticipación para facilitar tu rutina.

2. Incluye alimentos variados

Procura combinar diferentes grupos de alimentos. Una comida puede incluir verduras, alguna fuente de proteína, cereales integrales o tubérculos y una porción de fruta, de acuerdo con tus necesidades y preferencias.

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3. Ten opciones prácticas a la mano

Si sabes que tendrás una jornada con pocas pausas, lleva alimentos sencillos de consumir, como fruta, yogur natural, semillas o verduras preparadas. Tener alternativas disponibles facilita que no dependas únicamente de máquinas expendedoras o comida rápida.

4. No olvides tomar agua

Las reuniones y las tareas pueden hacer que pases varias horas sin beber líquidos. Mantener agua cerca de tu espacio de trabajo puede ayudarte a recordar que debes hidratarte.

5. Haz una pausa para comer

Cuando sea posible, aléjate unos minutos de la computadora y dedica atención a tu comida. Comer con calma también puede ayudarte a reconocer mejor cuándo estás satisfecho.

Cuidar tu alimentación durante la jornada laboral no significa seguir una rutina perfecta. Se trata de crear condiciones que hagan más fácil comer de manera variada y suficiente incluso cuando el trabajo ocupa buena parte de tu día.

 

Fuente: Secretaría de Salud