Tienes una clase temprano, después una reunión y todavía falta entregar un trabajo. Entre una cosa y otra decides esperar hasta la tarde para realizar una comida. Al principio parece que puedes continuar sin problema, pero después aparece el cansancio, cuesta más concentrarte y hasta realizar actividades físicas puede sentirse más pesado.
Tu cuerpo necesita energía durante el día
Los alimentos proporcionan energía y nutrientes que el organismo utiliza para realizar sus funciones. Cuando pasas muchas horas sin comer, puedes experimentar hambre intensa, cansancio, dolor de cabeza, irritabilidad o dificultad para concentrarte.
La respuesta no es comer constantemente ni seguir horarios idénticos todos los días. Se trata de evitar que las actividades cotidianas hagan que ignores de manera habitual las señales de hambre y las necesidades de tu cuerpo.
También puede afectar tu rendimiento
Estudiar, trabajar o hacer ejercicio requiere atención y energía. Si llegas a estas actividades después de muchas horas sin comer, es posible que te sientas con menos energía o que te resulte más difícil mantener la concentración.
Además, llegar con demasiada hambre a la siguiente comida puede hacer más difícil elegir y disfrutar los alimentos con calma.
Organiza tus comidas según tu rutina
Cuando tienes días ocupados, algunas estrategias sencillas pueden ayudarte:
- Procura tener horarios de comida relativamente regulares.
- Lleva contigo alguna opción práctica cuando sabes que estarás fuera varias horas.
- Evita depender del café o las bebidas energizantes para hacer tus actividades.
- Toma agua durante el día y presta atención a las señales de sed.
- Si haces ejercicio, considera tus horarios para evitar llegar con demasiada hambre.
Conoce más: Saltarte comidas, un hábito que puede influir en tu digestión
Escucha las señales de tu cuerpo
Saltarte una comida de manera ocasional no significa que necesariamente tendrás un problema. Sin embargo, hacerlo con frecuencia puede dificultar que cubras tus necesidades de energía y nutrientes.
Si constantemente tienes poco apetito, cansancio intenso, mareos o cambios importantes en tus hábitos de alimentación, conviene comentarlo con un profesional de la salud.
Comer de forma regular puede parecer difícil cuando tienes una agenda llena, pero también forma parte de cuidar tu rendimiento. Planear con anticipación puede ayudarte a llegar a tus clases, actividades y entrenamientos con la energía que necesitas.
Fuente: MedlinePlus







