Un baño de agua tibia por la noche puede convertirse en una rutina agradable para preparar el cuerpo y la mente para el descanso. Aunque no es un tratamiento contra el insomnio, algunas investigaciones sugieren que bañarse o ducharse con agua tibia antes de acostarse puede ayudar a mejorar la calidad del sueño.
El efecto parece estar relacionado con los cambios de temperatura que ocurren en el organismo después del baño.
Ayuda a preparar al cuerpo para dormir
La temperatura corporal comienza a disminuir naturalmente durante las horas previas al sueño. Un baño tibio puede elevar temporalmente la temperatura de la piel y, al salir del agua, favorecer la pérdida de calor.
Este proceso puede contribuir a que el organismo entre en un estado más favorable para conciliar el sueño.
Puede facilitar la relajación
Además del efecto sobre la temperatura, una ducha o baño tibio puede ayudar a reducir la tensión muscular y crear un momento de desconexión después de las actividades del día.
Convertirlo en parte de una rutina nocturna también puede funcionar como una señal para el cerebro de que se acerca la hora de dormir.
¿Cuándo hacerlo?
Para algunas personas, tomar un baño aproximadamente una o dos horas antes de acostarse puede ser una opción útil. No es necesario permanecer mucho tiempo bajo el agua ni utilizar temperaturas muy elevadas.
El agua demasiado caliente puede resecar la piel, provocar mareos o resultar incómoda, especialmente en adultos mayores.
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El baño es solo una parte de una buena rutina de sueño
También ayuda mantener horarios regulares, reducir el uso de pantallas antes de acostarse, limitar la cafeína por la tarde y mantener la habitación oscura, tranquila y fresca.
Un baño de agua tibia puede ser una forma sencilla de relajarte y preparar el cuerpo para dormir, siempre que la temperatura sea cómoda y segura.
Si tienes insomnio frecuente o los problemas para dormir duran varias semanas, conviene consultar con un profesional de la salud para identificar la causa.
Fuente: Sleep Foundation







