Existe la idea de que comer fruta por la noche puede afectar el sueño o favorecer el aumento de peso. Sin embargo, la fruta forma parte de una alimentación saludable y puede consumirse en distintos momentos del día, siempre considerando las necesidades de cada persona y el conjunto de sus hábitos.

La relación entre la alimentación nocturna y el descanso depende más de factores como la cantidad de comida, la digestión individual, la presencia de molestias gastrointestinales y la calidad general de la dieta. Elegir una colación adecuada antes de dormir puede incluso ayudar a evitar llegar con demasiada hambre a la siguiente comida.

Algunas frutas son opciones ligeras

Las frutas contienen agua, fibra, vitaminas y minerales, además de aportar carbohidratos naturales que proporcionan energía al organismo. Cuando se consumen en porciones adecuadas, pueden formar parte de una cena equilibrada o de una colación nocturna.

Algunas opciones que suelen ser bien toleradas por muchas personas son:

  • Cerezas. Contienen compuestos naturales relacionados con la regulación del ciclo del sueño, además de ser una fruta rica en antioxidantes.
  • Kiwi. Aporta fibra y vitamina C, y algunos estudios han explorado su posible relación con una mejor calidad del descanso.
  • Plátano. Contiene potasio y magnesio, minerales que participan en la función muscular y nerviosa.
  • Manzana. Su fibra puede ayudar a generar mayor sensación de saciedad.
  • Fresas. aportan agua, vitamina C y pocas calorías por porción.

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La cantidad y el momento también importan

Aunque la fruta es saludable, consumir grandes cantidades justo antes de acostarse puede resultar incómodo para algunas personas, especialmente si tienen reflujo, inflamación abdominal u otros problemas digestivos.

También es recomendable evitar acompañarla con grandes cantidades de azúcar añadida, crema, chocolate u otros ingredientes que cambien su perfil nutricional.

Comer fruta por la noche no es un problema para la mayoría de las personas. Lo importante es integrarla dentro de una alimentación equilibrada y elegir opciones que se adapten a tus necesidades.

Si notas que ciertos alimentos afectan tu descanso, llevar un registro de lo que consumes y cómo responde tu cuerpo puede ayudarte a identificar qué opciones funcionan mejor para ti.

 

Fuente: Harvard T.H. Chan School of Public Health