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Mantenerse activo durante la vejez no significa únicamente realizar ejercicio estructurado. Existen actividades cotidianas que favorecen el movimiento, estimulan la mente y fortalecen la convivencia con otras personas. La jardinería es una de ellas, pero no es la única opción para cuidar la salud y conservar la independencia.

Elegir actividades agradables aumenta las posibilidades de practicarlas con frecuencia. Además, mantenerse ocupado con tareas que resulten significativas puede aportar beneficios físicos, emocionales y sociales.

El movimiento puede formar parte de la rutina

Actividades como cuidar plantas, caminar, bailar o participar en talleres ayudan a reducir el tiempo que se pasa sentado y favorecen la movilidad.

La jardinería, por ejemplo, implica caminar, agacharse, utilizar las manos y coordinar movimientos, además de ofrecer contacto con la naturaleza, lo que muchas personas encuentran relajante.

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Otras actividades que también pueden ser una buena opción

Dependiendo de la condición física y los intereses de cada persona, pueden realizarse:

  • Caminatas en parques o espacios seguros.
  • Baile recreativo.
  • Ejercicios de fuerza y equilibrio adaptados.
  • Manualidades, pintura o tejido.
  • Juegos de mesa y lectura.
  • Participación en grupos comunitarios o actividades de voluntariado.

Estas actividades no solo favorecen el bienestar físico, sino que también ayudan a mantener la memoria, la atención y las relaciones sociales.

Realizar actividades que combinan movimiento, estimulación mental y convivencia puede contribuir a conservar la autonomía y mejorar la calidad de vida durante el envejecimiento.

Antes de iniciar una nueva actividad física, especialmente si existe alguna enfermedad crónica o limitación de movilidad, es recomendable consultar con un profesional de la salud. Adaptar las actividades a las capacidades de cada persona permite disfrutarlas con mayor seguridad y obtener sus beneficios a largo plazo.

 

Fuente: American diabetes Association